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Jul 18 2010

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San Federico y las verdades absolutas del Dios de los ateos

Una de las – en mi opinión, pocas – desventajas de ser tan profundamente ateo es la de perderse algunas celebraciones. Personalmente pienso que no compensa, porque a cambio de esas pocas celebraciones, normalmente, los religiosos tienen que poner sobre la mesa, para empezar, su alma – sea lo que sea que define el concepto –, y luego, si son coherentes en el ejercicio de su fe, obedecer una larga serie de restricciones y conductas ejemplares de las que me sé absolutamente incapaz, además de invertir una enorme cantidad de tiempo para asistir a rituales diversos, misas, rezos colectivos, sacrificios animales, hechizos nocturnos, cónclaves secretos, aquelarres prohibidos y un sinfín de actividades de diversa índole que varían según la potencial cólera fulminante del Dios de turno y su sentido del humor.

Y como además de ateo, me considero de extracción cientificista, no solamente niego la existencia de Dios (vale para cualquiera de sus nombres, cultos, religiones y apodos), sino también la de cualquier tipo de hechicería, la eficacia de los curanderos, los fenómenos paranormales, los milagros caseros, los productos de la teletienda, el pulpo Paul y los emplastos mágicos. Estas mismas convicciones me hacen dudar también del feng shui, la ventaja de orientar la cabecera de la cama según las estrellas, la influencia de las fases de la luna en el crecimiento del pelo, los collares antipulgas, los insecticidas por ultrasonido, los trucos de abuela contra la gripe y la eficacia demostrada de desayunar con semillas.

Ser tan extremadamente escéptico no es gratis, no vayan a creer: tiene un altísimo coste emocional.

En primer lugar, no podemos echarle la culpa de nuestras desgracias a Dios ni al Diablo ni a ninguno de sus embajadores. Negar la existencia de una mano todopoderosa y superior que guía nuestro destino, obliga a reconocer la responsabilidad de nuestros actos y sus consecuencias. Adicionalmente, la esperanza es un concepto cursi que no tiene sustento si no es demostrable. No podemos esperar que Dios mediante la crisis termine, sino que debemos analizar las cifras macroeconómicas e interpretar sus datos positivamente, lo cual es asombrosamente más difícil que confiar en que todo se arreglará. Por la misma regla de tres, no hay nada en nuestra vida que nos salga o deje de salir si Dios quiere. Simplemente, si nos va mal es que lo hemos hecho mal.

Ser ateo y escéptico a veces es bastante amargo.

Hoy, cuando me senté frente a mi máquina con intención de escribir un post (titulado Hablar por hablar, que abandoné por la mitad y continuaré otro día, si Dios quiere), una persona me felicitó a través de Facebook por mi santo. Hoy es San Federico. Precisamente hoy, que me sentía espeso para escribir. Precisamente hoy, que es el cumpleaños de uno de mis Amigos con Mayúsculas. Precisamente hoy, que se conmemora la independencia del Uruguay, mi país natal. Precisamente hoy, que a pesar de todo es un día como cualquier otro.

Contra lo que muchísimas personas piensan, se puede ser ateo y educado, además de respetuoso con las creencias ajenas, razón por la que agradecí la felicitación sinceramente, y a continuación me puse a pensar.

Aunque probablemente pocas cosas me importen menos que el día de mi santo, es curioso que haya conseguido vivir nada menos que treinta y siete primaveras sin enterarme cuándo es. Y es curioso también que aparezca ahora.

No es curioso porque esté reconsiderando mis creencias – que no lo estoy – ni mis dogmas inamovibles y emperrados en afirmar que la ciencia es la única respuesta.

Es curioso simplemente porque a medida que me hago – no quiero decir viejo, digamos “maduro” – maduro, comienzo a sentir conceptos en lugar de pensarlos. Y de golpe un día me doy cuenta de que, si bien pienso y estoy convencido de que la verdad científica es la única, hay un espacio en el que siento que tal vez esa sea una actitud tan dogmática como la religiosa. Al final todo se reduce a un argumento único y total que lo explica todo. ¿Por qué los seres humanos tenemos esa necesidad del dogma? ¿En qué se diferencia la persona que lo reduce todo a un dogma de fe de la que lo hace con un paradigma científico?

Y entonces pienso en cuántas cosas que sabía definitivas en mi vida han cambiado sin aviso. Cuántas veces tuve que retroceder avergonzado sobre mis propios pasos al darme cuenta de que una de mis afirmaciones categóricas se derrumbaba.

Hoy es San Federico, y aunque evidentemente en mi vida ya es tarde para la religión, para la mística y en general para las creencias de carácter absoluto cuyo único recurso explicativo es la fe, me dí cuenta de pronto que mi rigor argumentativo está aprendiendo a coexistir con algunas cosas que transcurren fuera de las leyes de mi universo algebraico.

Asomandome a la cuarentena, empiezo a creer que a pesar de todo existe magia en el mundo. No la de Mandrake y Fu Man Chú. No la de los adivinos, nigromantes, predictores de futuro a sueldo o sacerdotes de poderes ocultos. Empiezo a advertir la magia espesa que encierra la sonrisa de un niño pobre cuando por sus pies rueda una pelota, la sutil maravilla oscura de redescubrir a mis padres como personas volubles y entrañables, el reto de asomarme a la certeza de la muerte sin miedo a lo que la vida deje inconcluso, la fuente de palabras que libera mi pecho, diez años después de haber fusilado al escritor que quería ser para dedicarme a hacer un profesional de la informática, el silbido imperceptible del sol que todas las mañanas erosiona las montañas que se ven desde mi balcón. Comienzo a entender que la ciencia no basta para explicar la intuición profunda y certera de mis hijos, cuando canjean sus besos y abrazos infantiles por las prendas auténticas de mi amor sin límites. La Teoría de la relatividad no es por sí misma suficiente explicación para el dolor que, cada día, siento por estar lejos de mi tierra, de mis amigos más íntimos, de mi familia. Los miles de millones de divisiones mitóticas que experimenta un cigoto para transformar un óvulo fecundado en un ser humano no alcanzan para explicar la vida, ni cualquier cosa que sea eso que llaman alma y que constituye a un individuo.

Aunque me cueste reconocerlo, más allá de la ciencia, hay magia en el mundo.

Hoy es San Federico, y por poco que me importe, por sospechoso que me resulte lo que en el siglo IX haya hecho este hombre para ganarse la gratitud del Vaticano, mil doscientos años después me ha hecho un regalo. A partir de ahora pienso celebrar anualmente San Federico, pero no porque sea mi santo, ni porque la Santa Madre Iglesia lo diga. Pienso celebrarlo porque es el día de la independencia del Uruguay, porque es el cumpleaños de mi amigo Emilio, y sobre todo, porque es el día en el que me dí cuenta de que las verdades absolutas del Dios de los ateos no son más que otro punto de vista.

Pienso celebrar este día porque a partir de hoy, me siento un poquitín mas sabio, y bastante menos soberbio.

Sobre el Autor

Federico Firpo Bodner

Federico Firpo Bodner, también conocido como Pilo, o Pilux, es, por definición y elección, Rioplatense de nacimiento. Nació en Montevideo, Uruguay, en marzo 1973. A finales de 1974 su familia se instaló en Buenos Aires, donde residió hasta mayo del año 2000, fecha de su traslado a Barcelona, en donde vive actualmente.
Más info en http://www.federicofirpobodner.com/bio/

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12 comentarios

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  1. Carlos Yoder

    Leí esto y no pude evitar sonreir con esa sonrisa que sólo te puede dar el conocimiento de causa. Yo fui criado en un hogar deduzco que tan ateo como el tuyo, y en algún momento empecé a preguntarme esto mismo: si lo que demandaba la ciencia y el cientificismo no era más que fe absoluta vestida de rigor comprobable.

    No voy a caer en el juego de decirte cómo siguió mi camino, pero sí te diré que la mejor “explicación” de todo esto la leí en un librito de un tal Martin Lings, quien demuestra, de una manera tan diáfana como irrefutable, que los seres humanos estamos nada menos que *equipados* para la devoción, y que cuando se quita a la figura de la Divinidad de su lugar, simplemente otra idolatría asume su rol.

    En otras palabras, dice que los seres humanos no podemos no tener fe, ya que es algo que está enterrado en lo más profundo de nuestro ser, ya que ES nuestro ser, al fin y al cabo. El escepticismo de por sí no funciona, ya que deja al lugar vacío, y a causa de esto es que tanta gente que se dice atea en realidad cree con total fervor religioso en el Feng Shui, en la cábala, en la superstición, o en la ciencia. Se reemplaza una cosa por otra, vamos 🙂

    Nada más, me extendí lo suficiente ya, y hay un vientito hermoso afuera. Me voy a dar una vuelta!

    PD: estamos ambos usando el mismo plugin ic_BeSocial, qué sincronicidez!!! SloveniaSlovenia

    1. Federico Firpo Bodner

      Churlo querido,

      Caminos parecidos, entonces 🙂 De todas formas, mucho me temo que el tuyo es mucho más espiritual que el mío. En mi caso, simplemente planteo que estoy dispuesto a negar el carácter absoluto de la ciencia como respuesta última, y que me atrevo a pensar que hay un espacio para otro tipo de respuestas.

      En cualquier caso, estoy seguro de que dudar de ello nos hace a ambos una persona mejor.

      Un abrazo,
      Pilux,
      Aprendiz de Brujo

      PS: Y sí, los buenos plugins acaban por conquistarnos a todos. SpainSpain

  2. Juan Diego

    ¿Eres ateo? ¿De dónde surgió el universo?
    ¿de un big bang? No niego esa posibilidad, no es un obstáculo para ser creyente. Para que
    hubiera un big bang hacia falta una materia que
    estallara. Y esa materia, ¿de dónde salió? Y así
    podríamos seguir hacia atrás sin encontrar
    nunca la solución, porque siempre habría una materia, que a su vez tendría que provenir de otra anterior y así sucesivamente… sería una
    sucesión sin fin de “materias iniciales”, pero
    ninguna podría ser la primera porque a su vez tendría que provenir de otra, y así no terminaríamos nunca de buscar el principio de
    todo. Luego algo tuvo que surgir de la nada y
    ser la materia inicial. Pero, ¿cómo va a surgir algo de la nada por sí solo? ¿Cómo puede lo
    que no existe darse la existencia a si mismo?
    Quizá me digas: “Y si existió una materia inicial creada por algo o alguien, quien creó a ese algo o alguien?”
    La respuesta es que volveríamos a una cadena interminable de causas y efectos y de nuevo nos quedaríamos sin solución al dilema. Seguiría quedando la “X”.
    Porque, decimos nosotros “¿cómo puede algo o alguien no provenir de nada ni de nadie?” “¿Acaso puede haber algo o alguien sin principio?” “¿Algo o alguien que exista desde la eternidad?”
    Nuestra mente responde: “No”.
    Pero ¿sabemos qué significa “tiempo” y qué significa “eternidad”? El tiempo no es eterno ni la eternidad es un tiempo sin principio ni fin. La eternidad ni siquiera es “tiempo”.
    El tiempo es tiempo, empieza y acaba, tiene un comienzo y un final. La eternidad es “algo” que ni empieza ni acaba, pero no es tiempo que pasa. Simplemente es algo que no es accesible a nuestra mente, ya que nuestra mente es limitada y la eternidad ilimitada. Es algo que no podemos comprender en sí mismo, porque no cabe en nuestra humana cabeza. Pero, la eternidad ¿es algo, o es alguien? Pero también nos podríamos preguntar. Si el universo viene del azar o de una simple materia ¿cómo
    es posible entonces el orden y la armonia de pura “relojería” de todos los miles de millones de componentes del universo, las órbitas inalterables, etc? No puede provenir
    de solo un proceso material, eso sería infinitamente más difícil que tirar todas las letras de la Biblia al azar y que salieran en su orden en que fueron escritas desde el
    principio hasta el fin. Luego, forzosamente tiene que existir una Inteligencia Ilimitada de la cual provenga todo. Esa Inteligencia Ilimitada sin duda pertenece a un Ser,
    a un Ser que tiene que ser infinitamente sabio e inteligente, de lo contrario no podría haber hecho todo lo que ha hecho ni con tal perfección totalmente sobrenatural.
    Un ser Supremo, eterno e infinitamente sabio, perfecto y bueno, que ha puesto todo un mundo a nuestra disposición, y el aire que respiramos, el agua con la que bebemos los hombres y los animales y con la que nos lavamos, las infinidad de semillas cada cual con su fruto distinto de las otras, cada ser humano, único e irrepetible.
    No hay dos seres humanos iguales en todo en toda la historia. A ese Ser Supremo siempre se le ha llamado Dios, porque todo tiene su nombre, y Él también. “Y, ¿dónde está Dios, que no lo veo?” Lo puedes ver y sentir a través de muchas cosas que ves y que conoces y ya te he dicho algunas. El viento también es invisible, y sin embargo existe, y siempre se le ha llamado viento. Pues bien, Dios también existe y siempre se le ha llamado Dios. He intentado demostrártelo al menos una pizca. En cuanto
    a sus mandamientos y prohibiciones todos son para nuestro bien, pero nosotros los entendemos como cosas de un tirano, pero si Dios fuera un tirano ya no sería Dios,
    porque la tiranía siempre es algo negativo y malo, mientras que en Dios no hay nada negativo ni malo, de lo contrario no sería Dios. Porque la palabra Dios siempre
    significa cosas buenas, lo bueno, lo mejor, lo insuperable. SpainSpain

    1. Federico Firpo Bodner

      Apreciado Juan Diego,

      Con todo mi respeto hacia tu persona y tu fe, me temo que no has comprendido el sentido de mi artículo.
      Lamentablemente, planteas un debate que no me interesa, y en el que no estoy dispuesto a entrar. La experiencia me ha demostrado a lo largo de la vida que no tiene sentido argumentar ni debatir temas con personas que profesan una fe ciega en lo que dicen, como es tu caso.
      El mío es diferente. Yo estoy dispuesto a admitir la falibilidad de mi dogma, y que hay “agujeros” en él, espacio para cosas mágicas que la ciencia ni puede ni sabe ni quiere explicar. De ahí a admitir un sofisma como demostración de fe (que es lo que plantea tu comentario) hay un abismo.
      En cualquier caso, como he dicho antes, no es el debate que me interesa, y por lo tanto no entraré en él.
      De todas formas, muchas gracias por participar y dejarnos tu opinión.

      Saludos,
      Aprendiz de Brujo.

      PS: Y sí, soy ateo, eso no está en duda, al menos por el momento 🙂 SpainSpain

  3. Mary

    Buena reflexión. Y no dudes, magia hay, de seguro, te lo digo yo que tengo 60. ArgentinaArgentina

  4. joaco

    Menos mal que al final decis que existe la magia en este mundo porque no se dios, pero lo de tirar el cuerito es infalible!!!!
    besos SpainSpain

  5. Bernardino Folle

    Querido Pilo, no he tenido la suerte de conocerte muy en profundidad en forma personal, pero leer lo que escribís es casi lo mismo.-
    Carlos me pasa generalmente tus cosas y siempre me han gustado mucho, pero siendo absolutamente sincero frente a ésta de hoy no puedo ni quiero abstenerme de hacerte estos comentarios.-
    Me pareció impresionante; me alucina la claridad que tenés para transmitir. Más allá de concordar o disentir con lo que decís (creo que esa no es la cuestión) “dibujas”, a mi modo de ver, las sensaciones de una manera sencilla y muy agradable, como si fuera fácil.- No soy crítico literario, ni de cerca, pero lo que sí te quiero decir es que desde los primeros párrafos hasta el final tuve la piel de gallina y eso es mucho para un lector.-
    Un abrazo y FELICITACIONES SpainSpain

  6. labu-mó-má

    Me encanta leerte.
    Aguante el Desayuno con Semillas Activadas!!! ArgentinaArgentina

  7. reina cecilio

    querido Federico, porque dices que mataste al escritor para dedicarte a la informática?,si lo que escribes es maraviloso!!!!como dice otra persona en su comentario, con una claridad incomparable, leerte es siempre un placer!!un gran abrazo para ti y otro a tu padre, se nos viene el cumple en 2 días!! UruguayUruguay

  8. Eder Hernán Sarao

    Ni el big bang ni la palabra divina,
    ni dios ni el chango.
    Sólo tu y yo.

    Poema dedicado aun amor irreductible que en vez de sotana y pelos por todos lados, usa minifalda y luce escotes de monumento. Por cierto, tres líneas venidas a la hoja después de leer tu artículo.
    Saludos
    Aguante la Poesía. MexicoMexico

  9. Federico Bär

    Estimado Tocayo:

    A raíz de un mail familiar que incluía un saludo a los que se llaman Pedro y Pablo, por “el Día de”, me pregunté cuándo es San Federico y, como suele ocurrir en Internet, me topé con tu blog. Leí tu entrada “San Federico y las verdades absolutas del Dios de los Ateos” con interés; estoy de acuerdo con algunos conceptos, no tanto con otros. He leído también algunos comentarios opuestos al mío. Un año después, va aquí lo que quería decirte:

    La existencia de Dios. Yo tampoco creo en ningún dios. Durante un tiempo, pensé que eso me convertía en un ateísta. Últimamente he visitado algunos blogs de ateístas, donde me he enterado –y me sigo enterando- de cosas muy interesantes. El inconveniente que encuentro es la categórica negación de la existencia de Dios (simplificando el lenguaje, hablemos del Dios Cristiano), lo que convierte esas pujantes corrientes de opinión nuevamente en una religión, también con dogmas y definiciones.

    Conocí una tercera posibilidad; y a partir de ese momento me consideré agnóstico. Me parece que no nos es dado conocer las respuestas a las preguntas de dónde venimos, para qué estamos aquí y adónde vamos. Por lo tanto, ya no busco ESAS respuestas, lo cual no quiere decir que no siga buscando OTROS posibles elementos, motivos de asombro. No sabremos cómo se originó el universo; incluso estoy dispuesto a aceptar que no se creó nunca. Siempre estuvo, en evolución, en expansión,, sujeto a infinitos movimientos e influencias. ¿Si algo puede nacer de nada? Sí, ¿por qué no? Nuestra mente no está capacitada para imaginarnos lo que llamamos la nada. ¿Existe la nada?
    Buscar certezas es normal. En algunos casos, puede ser que las encontremos, en otros, no.
    Debo decirte que me siento comodísimo con esta incertidumbre de la vida. Quizás desaparezca en otra vida, quizás no pasa nada. Ya veremos si la hay, y esto no es fatalismo. No conocemos (no podemos conocer) nuestro origen, y tampoco nuestro futuro, por lo tanto lo mejor que podemos hacer es concentrarnos en el presente. Tratar de que lo vivamos lo mejor posible.

    En lo que estoy de acuerdo contigo, es en la ciencia. Es fabuloso el modo y el grado en que ella ha mejorado las condiciones de vida en los últimos siglos. Pero le falta la capacidad de contribuir a una distribución más equitativa de todos esos adelantos. Y yo no creo en la ciencia ciegamente. Principalmente por la reciente polémica sobre el medio ambiente, las causas del cambio climático. Opiniones diametralmente opuestos de científicos supuestamente reconocidos mundialmente. ¡Intereses económicos? Quizás no sorprendentemente. Es posible, y es muy triste.

    Unas líneas sobre las supersticiones “menores” (considerando las religiones en general como supersticiones mayores).

    …..no solamente niego la existencia de Dios….., sino también la de cualquier tipo de hechicería, la eficacia de los curanderos…..

    El médico de cabecera, reconociendo su incapacidad de curar el empacho de un nieto mío, le sugirió a mi nuera que lo llevara a un curandero. El resultado: positivo,

    ….Estas mismas convicciones me hacen dudar también del ….. la ventaja de orientar la cabecera de la cama según las estrellas…..

    Mi madre sufría de unos dolores atroces que prácticamente le impedían caminar. Desesperada después de varias consultas infructuosas a médicos, resolvió ir a ver a un pariente lejano, conocido por tener “ciertos poderes”. El hombre pasó sus manos por encima del cuerpo de la enferma –sin tocarlo, dicho sea de paso-. No sé por cuánto tiempo, lo importante fue que le aconsejó que girara la cama 90 grados. El resultado, no creo necesario decirlo, fue favorable.

    Desde hace un mes, tengo una enfermedad que se manifestó de repente, prácticamente de un chequeo rutinario de salud a otra. Casi te duplico en edad; no le temo a la muerte, sólo me da miedo lo que le preocupará a todo el mundo, sufrimiento. Porque en mi vida he sufrido dolores fuertes una sola vez, y duró dos cortos días.

    Con lo que finalizo, compartiendo tu agrado por la magia:

    …..el reto de asomarme a la certeza de la muerte sin miedo a que la vida deje inconcluso…..

    Espero que esta charla no te haya resultado muy larga-

    Cordialmente,

    Federico Bär ArgentinaArgentina

  10. Reina Cecilio

    Querido Federico, repasando nuevamente este blog, reitero mi comentario de hace 2 años, pero tengo una pequeña corrección que hacerte, lo que se conmemora hoy es la jura de la constitución! y no la independencia, la vez anterior se me pasó ese detalle, quizás porque me atrapó mucho más todas tus reflexiones, abrazo enorme, y ya se que tu viejo está disfrutando con sus hermanos de un hermoso paseo! UruguayUruguay

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