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Mar 13 2011

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Volvé que te perdono

Llegué a España el 17 de mayo del año 2000, arrastrando como a una condena dos valijas llenas de ropa, discos y papeles repletos de letras sin sentido. Además, rumiaba silenciosamente, masticándola de costado, una rabia espesa y espumosa, un enojo profundo con la Argentina que me había visto partir, solamente dieciocho horas antes.

Como no podía ser de otra manera, al llegar al aeropuerto de Barcelona mi equipaje se había perdido, y lo sentí como una venganza, una reprimenda caprichosa de una vieja madre ítalo-judía herida, que en su dolor materno no atiende a razones: el resumen reducido a dos valijas de todo mi pasado había desaparecido. La Argentina no me permitía una huida digna, conservando todas mis piezas. Iba a costarme abandonarla sin más explicaciones que una decepción profunda, un sentimiento apático y la certeza oscura de que, tarde o temprano, la patria celeste y blanca golpea duro y sin piedad a quienes le son leales. Un día un Rodrigazo, otra vez un Corralito, y si hace falta, un Efecto Tequila; el país de Jorge Luis Borges, Diego Armando Maradona y Doña Tota es extremadamente creativo para ser cruel con quienes labran sus tierras, habitan sus rincones, sacrifican y devoran a sus vacas, fornican por todas partes y casi nunca duermen la siesta.

 

Sin embargo, y a pesar de todo, yo me fui.

 

Me fui antes del Corralito, antes de la crisis bestial y última, antes de la estampida brutal que desparramó argentinos por todo el primer mundo. Me fui abrumado por mis derrotas personales, porque no podía ya con el peso permanente en la nuca, ese que se desarrolla cuando nunca podés estar seguro del momento en el que va a llegarte el próximo golpe. Me fui escupiendo sobre mi hombro izquierdo en la puerta de salida, cansado de remar a contracorriente, desencantado del tango, el mate, el dulce de leche, el asado de los domingos, la cancha de boca, el colectivo veintinueve, los bocaditos Holanda, Martín Karadagián y la mar en coche.

 

Me fui para no volver.

 

Y entonces, en diciembre de 2001 explotó todo. Los pedazos saltaron por todas partes. La sangre nos salpicó a todos. Y en medio de esa ola, mi padre, después de 30 años de trabajar como una mula de sol a sol, lo perdía todo por segunda vez, a manos de la ingratitud financiera de un país dominado por usureros y despedazado por buitres, en el que no era de ningún modo buena idea intentar ser un empresario honesto.

Mi padre llegó a Barcelona por esos días, y en marzo de 2002 alquilamos un bar. Lo llamamos Volvé que te perdono. Era un tugurio pequeñito en la Barceloneta, donde besé por primera vez a la mujer que hoy es la madre de mis hijos. Tenía seis mesas, dieciséis sillas y una barra de dudosa limpieza histórica. Barcelona estaba llena de argentinos pidiendo favores. Llena de argentinos expatriados, buscando un hogar y una oportunidad mejor. Algunas veces la conseguían, como por ejemplo Karina, una amiga mía que terminó siendo mi mano derecha en la empresa donde yo trabajaba, y otras veces, muchas otras, personas que en Argentina jamás hubiesen hecho un trabajo que no fuese en su profesión, terminaban amasando pizza en una trastienda sórdida, trabajando en negro y sin papeles, soñando con una amnistía o un matrimonio que arreglase las cosas.

También estaba Barcelona, por ese entonces, llena de amigos. Estaba mi amigo – mi hermano – Pepe, digitando arte en sus monitores de 21 pulgadas, Carolina, Mariana, Matilde Lila, Cecilia, Diego… y muchos, muchos más. Ezeiza escupía argentinos a mayor velocidad que la pereza con la que los aceptaba de vuelta. Y yo los recibía a todos en casa, cuando podía los ayudaba a llegar, cuando no podía los invitaba a comer, al menos. Tapeábamos patatas bravas criticando en voz alta a la madre patria, todos de acuerdo en que la ruptura era final y absoluta: no se puede confiar en ese país.

En algún momento dejaron de llegar, y poco más tarde, comenzaron a volver. Entonces se abrió una etapa de reconciliación. Uno a uno, los amigos que compartían exilio conmigo, fueron replegando las uñas, perdonando con disimulo a la madre voraz, terrible y a la vez amante y hospitalaria, cariñosa y peligrosa, que los recibió envuelta en un manto de lágrimas celeste y blanco, les curó las heridas con una pomada mágica y les permitió tener sueños otra vez.

 

Argentina se recuperaba, y el resto del mundo empeoraba.

 

Para entonces, Volvé que te perdono era solamente un buen recuerdo. Mi padre se había trasladado a Andalucía, encontrando un camino más auténtico y más parecido a su verdadera vocación de empresario de la tinta y el papel. Los sueños de cerveza fría y chivitos uruguayos eran de otro momento y otras personas.

Y yo seguí con mi vida, contemplando con tristeza, silencio y un poco de alegría como mis amigos volvían a sus vidas rioplatenses, cómo cada vez menos argentinos llenaban los bares barceloneses durante los mundiales, con la cara pintada y las camisetas que, años después, siguen llevando el nombre de Maradona en la espalda. Comencé a ver crecer a mis hijos, al mismo ritmo que la nostalgia auténtica de los empedrados de San Telmo se deshacía en jirones, bajo el mismo cielo celeste y blanco que, habiendo protegido la partida de tantos argentinos, les otorgaba su perdón para volver.

Tantas palabras de dolor, tanta rabia contra la tierra primaria, tanta sangre y tanta saliva malgastadas en alimentar sordamente las razones rencorosas de la partida, fueron desapareciendo, pegadas a la piel de los que volvían, enredadas en su pelo, mezcladas con los equipajes vueltos a hacer y deshacer, anudadas en los pañuelos que siempre enjugan las despedidas y los reencuentros.

 

Y un día cualquiera, despedí al anteúltimo de mis amigos que volvía.

 

Entonces supe con certeza que yo no volvería nunca. No por rencor, ni rabia, ni dolor, ni tristeza. Solamente porque vivo en la tierra de mis hijos, y eso es algo que debo respetar, que no puedo cambiar, y que es mucho más grande que yo mismo.

Pero esa verdad no impide que lleguen a mis oídos las palabras de esperanza, cuando ahora mismo, los últimos de mis amigos que vuelven, los padres de mi ahijada, están comenzando lentamente a empaquetar sus cosas para poner fin a más de diez años de aventura ibérica, y volver a plantar la bandera de su patria familiar en el barrio de La Boca.

Y como un sortilegio silencioso, hace un par de noches apareció a los pies de mi cama un espectro celeste y blanco. No era una figura terrorífica, sino más bien una abuela dulce llevando un gorro frigio. Me miró durante un rato, y sonrió, con más tristeza que amargura. Se acercó despacio. Pensé que iba a besarme en la frente, pero en cambio, me susurró al oído:

 

– “Volvé, que te perdono.”

 

Y comprendí, inmediatamente, que entre la madre Argentina y yo no quedan rencores, ni heridas, ni rabia guardada. Solamente hay un espacio abierto donde lo único que podemos darnos es amor.

No voy a volver, pero es balsámico sentir, de manera plena y total, el alivio absoluto y la paz nueva que uno siente cuando perdona de verdad, con el corazón. No vuelvo, pero yo también te perdono.

 

Sobre el Autor

Federico Firpo Bodner

Federico Firpo Bodner, también conocido como Pilo, o Pilux, es, por definición y elección, Rioplatense de nacimiento. Nació en Montevideo, Uruguay, en marzo 1973. A finales de 1974 su familia se instaló en Buenos Aires, donde residió hasta mayo del año 2000, fecha de su traslado a Barcelona, en donde vive actualmente.
Más info en http://www.federicofirpobodner.com/bio/

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39 comentarios

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  1. Ale

    Hola Pilux, hace rato que no te leo y mas que no te comento. Pero cada vez que lo hago, tus palabras llegan directo a la amigdala, sin que pueda analizarlas. Me pregunto si esta habilidad que tenes es para con todos los hispanoparlantes, los rioplatenses, los argentinos …
    Yo me fui sin que me echen, sin embargo me llamaron a volver. Mi experiencia es muy distinta a la tuya (y de tantos otros), por lo que puedo estar equivocado con mi vision de las cosas:
    Alejandra deseaba algun dia poder irse sin quedarse y Anibal siempre estaba volviendo.
    Al superar el rencor, al evocar tu corazoncito rioplatense, al dejar de hacer el esfuerzo de hablar en “local”, de algun modo, volves un poco. O, al menos, sacas del baul a ese pedacito de vos que nunca se fue y que no podria haberse ido.
    A pesar de que no vuelvas, yo te siento muy cerca.
    Abrazo, Ale ArgentinaArgentina

    1. Federico Firpo Bodner

      Gracias, Ale.

      Creo que tenés razón en un punto. Yo me siento ahora más cerca de Argentina que en todos los años que llevo fuera. Supongo que la reconciliación interior ayuda mucho. No lo sé.

      En todo caso, si volvés, sabés que tenés amigos de este lado 🙂

      Te mando un abrazo enorme,
      Pilux,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  2. Irene Heymann

    como siempre: me llegás al alma. ArgentinaArgentina

    1. Federico Firpo Bodner

      Gracias, Irene 🙂

      Un besote,
      Fede SpainSpain

  3. Esteban

    Soy de los que llegaron masticando rabia y angustia a Barcelona en el 2002 y volví no muy convencido a Bs As en el 2005, me siento muy identificado con lo que decis y me encanta y conmueve como lo contas, soy feliz en Argentina y tengo el mejor de los recuerdos de los Catalanes. ArgentinaArgentina

    1. Federico Firpo Bodner

      Brindo por eso, Esteban!
      Esta es una excelente tierra para vivir, si uno está en paz con su pasado.

      Saludos,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  4. Morganna

    Por algo dicen que errar es humano, perdonar… divino.

    Has conseguido anegarme el alma. SpainSpain

    1. Federico Firpo Bodner

      Gracias, Morganna 🙂

      Espero que tu alma esté mejor ahora que han pasado unas horas 😉

      Te mando un saludo,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  5. georgina

    28 años an Francia, me fui sin que me echaran, vuelvo regularmente a Baires (de visita) y no preveo volver a vivir allà. Lo del perdon: no sé si màs que perdonar, se trate de seguir siendo lùcida/o y asumir como uno quiere vivir. Gracias por decir las cosas con esa sincera madurez. FranceFrance

    1. Federico Firpo Bodner

      Gracias a vos, por leer y por compartir tu opinión.
      La verdad es que le deseo a todos los emigrados paz con su tierra de origen.

      Un saludo,

      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  6. Elizabeth

    Hoola Pilo! qué lindo que es leer que seguís siendo un buen tipo! Pero dale, volvé. Aunque sea de visita! Más allá de los perdones, acá hay de los que te queremos. ArgentinaArgentina

    1. Federico Firpo Bodner

      Hola Eli!

      Claro que voy a volver de visita. Todas y cada una de las veces que pueda. Y no te quepa duda de que en la próxima, se impone una cervecita contigo!

      Un abrazo enorme,
      Pilux
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  7. Alex Dukal

    Aunque no comento, de vez en cuando te leo. Hoy sí comento.
    Por diferentes motivos yo estaba ahí cuando llegaste ¿te acordás? Hablamos por teléfono y nos encontramos, creo que rumbo a la playa (puedo equivocarme, claro).
    Días de juerga y búsqueda … el pequeño “exilio” en la casa de Yolanda y luego tu primer alquiler por ahí, ese depto aún habitado por las pertenencias de la difunta! Ja ja
    Fue mi última residencia en Barcelona, después Madrid, y finalmente a la Patagonia, pero esos días por ahí aún perduran, con una sonrisa.
    Abrazo, Pilux. ArgentinaArgentina

    1. Federico Firpo Bodner

      Alex, hermano!

      ¿Cómo no me voy a acordar? Fuiste un apoyo enorme para mí durante esos primeros meses. Lo que pasa es que a vos te tengo más asociado con otro tipo de retorno, no tanto con el de los que no les fue tan bien aquí o los que decidieron volver por nostalgia. Pero no te quepa duda de que te tengo bien presente 🙂

      Un abrazo enorme,
      Pilux SpainSpain

      1. Alex Dukal

        No era un reclamo, que quede claro. Pero tu emotivo relato reavivó el recuerdo
        😉 ArgentinaArgentina

        1. Federico Firpo Bodner

          Lo sé, my friend 😉 SpainSpain

  8. Guillermo Mayer Dawson

    Qué tema este de la Argentina expulsora/impulsora/maltratadora, Pilo querido.
    Qué lindo leerte
    Fuerte abrazo racinguista (viste que estamos primeros, no?) UruguayUruguay

    1. Federico Firpo Bodner

      Guille, siempre es un honor saber que te diste una vuelta por aquí.

      Me quedo con tu abrazo, y lo del racinguismo lo dejamos un poco de cotelé, que estaré lejos pero sigo siendo bien bostero 😉

      Abrazo grande,
      Pilux- SpainSpain

  9. Héctor Edgardo

    ADORO MI PATRIA Y MALDIGO A LOS “USUREROS Y BUITRES” QUE NOMBRÁS. ADORO MI PATRIA Y MALDIGO A LOS MENTIROSOS DE TURNO.
    ADORO MI PATRIA PERO MI MEJOR PATRIA ES EL CORAZÓN DE UN AMIGO.
    HÉCTOR EDGARDO DE LEÓN BORN (el segundo apellido es para no olvidar jamás a mi madre). Un fuerte abrazo. ArgentinaArgentina

    1. Federico Firpo Bodner

      Como siempre, un honor, compañero 🙂

      Un abrazo!
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  10. Alejandro

    Excelente, excelente y excelente. No tengo otras palabras para definir estos párrafos de la manera que los escribiste, al mismo tiempo la tristeza que me generan.
    Yo soy uno de “los amigos” , aunque no nos conocimos nunca, que se volvió. Y cada noche antes de dormir, y cada día al despertar pienso en mis días en España. Recuerdo, extraño, lloro. ArgentinaArgentina

    1. Federico Firpo Bodner

      Hola Alejandro,

      Gracias! Me alegra que te llegara. Si sos uno de esos “amigos”, cuando estés por estas tierras te invito a una cerveza 😉

      Abrazo,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  11. MARCELO

    Yo fui de los que me fui en con la crisis sin rumiar y regrese dandome cuenta que el pais que me vio nacer, y del cual me siento ahora mucho mas parte de él, es al cual siempre pertenecí. No le debo nada ni el a mi….y lo amo asi como es!!!. SI QUERES NO VUELVAS!!!…ESTAMOS BIEN (SI ESO ES LO QUE TE PREOCUPA CON TANTA RETORICA POETICA). ArgentinaArgentina

    1. Federico Firpo Bodner

      Hola Marcelo,

      No voy a polemizar porque este no era un texto para la polémica, sino más bien una necesidad de contar como me siento ahora al respecto, pero creo que no captaste el espíritu esencial del texto.
      En cualquier caso, lamento que te ofendiera, no era la intención al escribirlo.
      Gracias por compartir tu opinión.

      Saludos,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  12. kary

    yo sali hace casi 11 anos,estoy usa, y la verdad que me da pena la argentina de hoy,no se,creo que me da bronca que la gente sea como es,uno despues de vivir afuera,puede ver que si se puede ser mejor,si no hay cambios en las personas ,el pais va estar peor . Yo soy feliz donde estoy y el que regresa es por que no quiere peliarla , en argentina es comodo,vivir del govierno,pedir fiado,usurpar casas, y mangear, vivr con los suegros,mientras hay asado y vino todo esta bien, y vos y yo sabemos que afuera no es asi,si no luchas por lo que queres por una vida mejor ,no hay nadie que te de nadaaaaaaaaa. PERO ME GUSTO MUCHO LO QUE ESCRIBISTE,ES LA VERDAD,pero yo no vuelvo. United StatesUnited States

    1. Federico Firpo Bodner

      Hola Kary,

      Yo creo que en Argentina, si bien es cierto que hay mucho chanta y mucho de todo, también es cierto que la inmensa mayoría de la gente es trabajadora y honrada. Lamentablemente tenemos la historia que tenemos y hay que vivir con eso y seguir adelante. También creo que, a veces, las razones para volver son pura y simple nostalgia. Yo mismo, muchas veces, extraño horrores 🙂

      Me alegra que te gustara el texto.

      Un abrazo,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  13. Dalia

    Aunque al parecer fue escrito para los argentinos y comentado por argentinos, yo me lo leí y me lo apropié, emotivo, maravilloso lo que escribes Federico, se lee y se vuelve a leer con el corazón anegado por nostalgias. Gracias amigo y como te diría un argentino: volvé a escribír. VenezuelaVenezuela

    1. Federico Firpo Bodner

      Gracias Dalia!

      Y aunque es de / para argentinos, todos son bienvenidos. A fin de cuentas, en esta época que nos toca, todos vivimos de cerca algún episodio de inmigración, y este texto habla de sus emociones. Cada cual puede compartirlo y vivirlo como mejor le ocurra 🙂

      Saludos,
      Aprendiz de Brujo. SpainSpain

  14. SRO

    Me ha gustado como has narrado
    ese sentimiento ambivalente
    que te quedó al dejar tu patria
    y como has ido transformándolo en un amor
    madurado, definitivo y tranquilo
    en contraste con los excesos típicamente argentinos
    que, por otro lado, tanto nos atraen y nos fascinan
    -por lo menos a mí-

    Un saludo
    SRO. @grouches SpainSpain

    1. Federico Firpo Bodner

      Muchas gracias grouches 🙂

      Abrazo,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  15. gabriela

    Sali de Argentina en el 88 y vivo en Canada, Me fui tambien con un gran sentimiento de rabia, fui a la Argentina solo por dos semanas de vacaciones en el 94. pero uno no vive en otro pais por odio o rencor a su madre patria sino porque se adapa y es feliz con su nuevo estilo de vida, yo ahora me sieto una canadiense mas y ya no podria volver a la Argentina, me sentiria una extrana alli, pero no tengo rencores. Uno debe vivir donde se identifica con la gente que lo rodea. CanadaCanada

    1. Federico Firpo Bodner

      De acuerdo contigo, aunque a veces hay más factores (económicos, pareja, hijos, coyunturales). Indiscutiblemente, en un mundo ideal cada uno debería vivir donde le plazca 🙂

      Gracias por compartir tu historia.

      Saludos,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  16. Jorge

    Hola Federico,
    no me acordaba de haberte contratado para decir con un nivel superlativo lo que mi corazón siente. Menos mal que vos si y cumpliste de sobra :))
    Llegué a Italia hace 10 años y me parece mirarme a un espejo leerte.
    Si pasas por Milán, la cerveza la pago yo.
    Saludos y gracias de nuevo
    Jorge ItalyItaly

    1. Federico Firpo Bodner

      Hola Jorge!

      Te tomo la palabra. En cuanto pise Milán, cerveza y charlita de bar 😉

      Abrazo,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  17. Carlos Yoder

    Pilo querido, lindo el post.

    Sin embargo hay algo sobre lo que querría hacer una mención. Decís:

    “Entonces supe con certeza que yo no volvería nunca. No por rencor, ni rabia, ni dolor, ni tristeza. Solamente porque vivo en la tierra de mis hijos, y eso es algo que debo respetar, que no puedo cambiar, y que es mucho más grande que yo mismo.”

    ¿Podrías elaborar más sobre eso de que España es la tierra de tus hijos? Según como veo yo la cosa, tus hijos, que son todavía pequeños, no han conscientemente elegido nada sobre dónde vivir. Vos y Gloria son los que decidieron tener los hijos allá, y los pibes… ¡los pibes reaccionan, y listo! Desde siempre creo que la tierra donde uno nace, el pedazo de territorio, influye mucho menos de lo que la familia y el entorno lo hace.

    Alguna vez Casciari escribió que tenía más en común con un inmigrante senegalés que con otro argentino, y yo también una vez reflexioné sobre esto (link acá, un post que me trajo tantas satisfacciones como malentendidos). Quizás sea algo para escribir más?

    Como no conozco el resto de la historia, no infiero más. ¿Me contás?

    Abrazo, titán! SloveniaSlovenia

    1. Federico Firpo Bodner

      Hola Churlo, querido 🙂

      Como siempre, tenés muy buena puntería. Pusiste el dedo justo en el único punto quizás polémico – desde mi punto de vista – del artículo. Dejame decirte un par de cosas:

      1) Me encantó tu post, y estoy en un 99,9999999% de acuerdo con él.
      2) En frío, estoy 100,0000001% de acuerdo con tu comentario.

      Ahora bien, lo que no explico en el artículo, y quizás porque no sé como explicarlo, es que si bien gracias al siglo XXI, ahora los hombres estamos totalmente implicados en la crianza de los hijos, es indiscutible que la madre (y sobre todo en niños tan pequeños) tiene una fuerza poderosísima e intangible, inexplicable y profunda. Cuando digo “la tierra de mis hijos” digo también, “la tierra de la madre de mis hijos, que sabemos por experiencia y no por suposición que no sería feliz viviendo en ninguna otra parte del mundo, y por lo tanto no lo serían tampoco sus hijos”. Y aquí el responsable último soy yo, que sabiendo que vengo de otra parte, elegí a esta mujer para tener hijos con ella en esta tierra. Es algo que debo respetar, y no me pesa en absoluto. La tierra del vientre que parió a mis hijos es su tierra, y si esta es su tierra es también la mía.

      Pero seguramente, como vos también decís, sea un tema que merezca un post aparte.

      Siempre es un placer leer tus comentarios en mi blog, y siempre es un honor saber que volvés a leerme y volvés a comentar.

      Un abrazo grande, con el cariño de siempre,
      Pilux,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  18. Lucía Fernández

    Ay…
    Yo me vine para España, como te comenté, hoy hace 10 años. Me vine con el que era mi novio, teníamos veintipoquitos años. Yo no me fui ni con rabia, ni con nostalgia ni con nada. Mi familia decidió que había que irse de Argentina y que la más idónea para ver como estaban las cosas del otro lado del charco, era yo. Yo me vine a una aventura, me vine a explorar, me vine llena de ilusión. No miré atrás en ningún momento. No me sentí expulsada. Siempre fui un poco loca, así que, dejar Argentina no era dejar Argentina, sino ir a España.
    El resto de mi familia fue yendo y viniendo: mi hermano y mi papá se instalaron pronto, mi mamá unos años después. El primero en volverse fue mi hermano, después mi papá y ahora, mi mamá. Así que, de mi familia, soy la única que queda.
    Y es hoy, cuando cumplo la década, que me pregunto: ¿para qué me mandaron, si al final se volvieron todos para Argentina y me dejan acá sola?

    Como sea, creo que voy a dejar de leerte. Cada vez que lo hago, se me pianta un lagrimón (por no decir unas cuantas docenas de centenas de lagrimones).

    Genial. SpainSpain

    1. Federico Firpo Bodner

      Es fantástico que haya comenzado como una aventura, y genial que hayas podido irte por lo de afuera y no por lo de adentro. Los que nos fuimos agotados, en muchos casos olvidamos que la mayoría de los problemas viajan irremediablemente con uno, vayas donde vayas.
      En cualquier caso, vaya mi sentimiento de solidaridad contigo. Es muy duro tener la familia tan lejos (yo tengo parte en Andalucía, parte en Buenos Aires, parte en Israel y parte en EEUU), y a veces hace que te preguntes seriamente qué estás haciendo fuera. Al final, tu vida está donde quieras estar vos, y es algo que tenemos que tener presente.

      Y no, mujer, no me dejes de leer. Prometo escribir alguno que no sea para llorar, que últimamente ando un poco melanco 😉

      Abrazo, y gracias por compartir tu opinión,
      Aprendiz de Brujo SpainSpain

  19. Mónica

    Muy bueno…supiste hacer llegar los sentimientos encontrados a quien lo lee…y rescatar lo importante de la historia. En realidad nunca te fuiste aunque nunca vuelvas…Gracias por compartirlo, Mónica. ArgentinaArgentina

  1. Un, dos, tres, ¡Mierda! | Federico Firpo Bodner

    […] poco más de tres años, yo escribía un artículo titulado “Volvé que te perdono”, en el que hablaba, entre otras cosas, de la imposibilidad de volver a vivir algún día en […] SpainSpain

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