Archivo categoría Imposible de clasificar
La Muerte y las palabras
Por Aprendiz de Brujo - Imposible de clasificar - 25 julio, 2010
La muerte es la última de las cosas de la vida de los adultos a la que uno se acostumbra. Nos acostumbramos antes a trabajar, a pagar impuestos o, en su defecto, evadirlos, a una dosis necesaria de hipocresía, a votar, a mentir con naturalidad y a la idea de que jugar ya no es cosa nuestra.
Por la misma sabiduría de la naturaleza y del orden de la vida, durante la niñez no se muere casi nadie. A medida que uno va creciendo se comienzan a morir personas. Por lógica, primero tus abuelos. Después gente conocida. Después, probablemente, los padres de uno. Luego se empiezan a morir tus iguales, tus amigos, los que tienes cerca. Entonces empiezas a pensar que tu número puede venir en cualquier boleto. Cualquier giro de la ruleta te puede vestir con un traje de madera.
Es el orden natural de las cosas. Es la forma que tiene la vida de prepararnos para la muerte.
En mi caso, cuando murieron mis abuelos, estaba preparado. Lo recuerdo con dolor, pero no con excesiva angustia. Incluso recuerdo los velatorios como un momento de encuentro familiar. Lágrimas, sí. Tristeza, sí. Pero sin drama. Ancianos que habían vivido, fornicado, procreado, sufrido y disfrutado de la vida, y luego habían muerto.
Matalobos
Por Aprendiz de Brujo - Imposible de clasificar - 3 diciembre, 2009
A veces el ejercicio mismo de la escritura se nos revela como algo sorprendente e inesperado. A lo largo de mi vida he pasado muchas horas escribiendo, con más o menos fortuna, pero hay un sortilegio recurrente en los personajes que se revelan bajo las filigranas de celulosa de mis viejos papeles, y es que siempre, siempre, tienen un capricho, una reacción, un gesto que me traiciona. Son rebeldes, hacen su propia vida utilizando mi lenguaje como instrumento.
Esto es relativamente común, supongo. Una experiencia recurrente entre quienes escriben (y quienes intentamos escribir) ficción. Pero esta vez me pasó algo realmente extraño y que en los últimos días me ha quitado el hambre y el sueño.
El Aprendiz de Brujo y el dilema de exponerse con honestidad
Por Aprendiz de Brujo - Imposible de clasificar - 1 noviembre, 2009
Hace poco más de dos meses, cuando decidí iniciar el viaje de escribir este blog, expliqué en La verdad de la milanesa los motivos iniciales que me llevaron a hacerlo. Por esos días solamente buscaba una salida franca a una necesidad de escribir que crecía en mí sin un canal claro de expresión. El ejercicio de escribir la novela es enriquecedor y satisfactorio, pero muy solitario. Necesitaba feedback, y necesitaba escribir cosas que no tenían lugar en la novela. Sinceramente, y aún disponiendo de una retrospectiva tan corta, creo que fue un acierto. Me brindó un mundo de sensaciones, de pequeñas decepciones y recompensas desmedidas.
Aprendí mucho, porque aunque parezca increíble, desde la autoría de textos que dejan de pertenecerte una vez que son públicos, se palpa de una manera muy especial como ese texto respira, cuándo gusta mucho y cuándo no gusta tanto. Es cierto que cada vez que una persona hace algo – lo que sea que elija hacer – y lo expone públicamente, se arriesga a no gustar. Esto no me asustaba especialmente, porque estoy seguro de que, por cada persona a la que le gusta lo que hago, habrá o puede haber una, dos, cien, o miles a las que no les guste. Es normal, y supongo que de alguna manera ese equilibrio es lo que define no la calidad, pero sí la empatía que pueda despertar en los demás la escritura que mal o bien soy capaz de producir.
No nos engañemos, al final, cuando se escribe y se publica lo que se escribe, de alguna manera estamos buscando el reconocimiento en la mirada de los demás. Personalmente creo que está bien que así sea, porque sin alguien que escuche, el que narra deja de ser necesario.
Ahora bien, también supe desde el principio que además de palmadas en la espalda (que he recibido muchas, y estoy muy agradecido por cada una de ellas), en algún momento recibiría críticas. Habiendo hecho más de diez años de taller literario, conozco el ejercicio de escuchar una crítica. Sé lo que duelen cuando alguien te marca algo que no está bien hecho, o que podría ser mejor, y que más duele cuanto más inteligente y aguda es esa crítica, pero sé también que, cuando las críticas nacen de buena uva, y apuntan a ayudar, se aprende mucho de ellas. Siempre me dolerá un poco recibirlas, pero siempre estaré agradecido por recibirlas, si son en términos constructivos.
Casi casi atrapar una idea
Por Aprendiz de Brujo - Imposible de clasificar - 22 octubre, 2009
Estaba sentado en el sofá, mirando por la ventana. Afuera, la lluvia diagonal que solamente aparece cuando el viento empuja su quejido transparente. Dentro, penumbra. Podía escuchar mi respiración, imaginando el aire entrar en mis pulmones, oxigenando mis glóbulos rojos. Era consciente de cada una de las fibras de mi carne en reposo, tensándose en el antebrazo para llevarme el cigarrillo a los labios, relajando el bíceps para dejarlo en el cenicero.
Pasó por mi cabeza el sonido alegre, de chispas pintadas de dorado, de la grasa de vaca burbujeando en la sartén, cuando los domingos de lluvia, por la tarde, mi viejo hacía tortafritas. Mis hermanos y yo alrededor, esperando ansiosos. Cucharadas de azúcar que se quedaba pegada en la masa grasienta y crocante, y el recuerdo material de sus manos de hombre en mis manos de niño, una barba oscura que ahora es entrecana. Los ojos, iguales. Lo demás, accesorio.
Me asaltó el recuerdo de una mano femenina investigándome la piel, la curiosidad manifiesta por delante del placer. Una calle del barrio de Palermo en otoño, alfombrada de hojas secas, algunas apelmazadas por lluvias esporádicas, otras combadas, arañando las baldosas sucias con sus uñas ocres, empujadas por el viento. Otra vez dedos de mujer, casi niña, sobre mis párpados, buscando debajo de mis ojos lo que no se transparenta, la verdad única que ni siquiera yo conozco.
Y una lengua húmeda de perro en la cara. Con olor a perro. A pelo sucio, un aliento dulzón, con reminiscencias de carne podrida entre los dientes, las patas sobre el pecho, una cola negra dibujando un vaivén, dos ojos marrones, infinitos, profundos, reflejo de gratitud a cambio de nada, una palmada en la cabeza. Mi perra volvió de la muerte para decirme que aún me adora, a pesar de que la tierra hace rato que absorbió sus huesos, su pelambre, su ternura de perro, su mirada pacífica.
Regresó a mi memoria una noche, hace algunos inviernos. Mi hijo Pablo pequeño. Tenía tos, el pecho cargado. Le pusimos una cebolla partida al medio al lado de la cama. Brujerías de abuela que hacen que respire mejor. Le dejamos una botella de agua. La noche es lenta. Se levantó, castigando el suelo con sus piecitos descalzos. Se pasó a nuestra cama. Traía en sus manos la cebolla, la botella de agua y su león de felpa. Metido en la cama con nosotros no necesitaba nada más.
Concurso de relatos eróticos breves II: el resultado
Por Aprendiz de Brujo - Imposible de clasificar - 23 septiembre, 2009
Bueno, finalmente, aunque había invitado a mis lectores a leer los relatos para que pudieran votar, el concurso se adjudicó de otra manera, debido a las dificultades que había para hacer una votación pública garantizando la fiabilidad. Entre todos los autores decidimos que adjudicase el premio la organizadora del concurso, y debo decir que no solamente estoy conforme con el resultado, sino que creo que es justísimo y correcto.
Seguramente querrán saber si gané o no gané
No gané. Ganó un relato precioso, titulado El Fotógrafo, que pueden leer pinchando en el nombre. Sin embargo, estoy contento porque mi relato obtuvo una mención
Pueden leer la resolución completa del concurso pinchando aquí.
Gracias a todos por el apoyo y por haber leído mi relato. Estoy contento de haber participado.
Saludos, Pilux.
Barcelona, 23 de Septiembre de 2009
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El Aprendiz de Brujo tiene dominio propio
Por Aprendiz de Brujo - Imposible de clasificar - 19 septiembre, 2009
Hemos hecho algunos cambios. A partir de ahora, el blog será accesible en la dirección http://www.aprendizdebrujo.net, y es que con el entusiasmo que me produce la aceptación que está teniendo el blog, me decidí a invertir unos pocos euros de mi ya de por sí reducido patrimonio para proporcionarle una url un poco más digna que http://pilux.wordpress.com. Evidentemente estas son cosas que solamente nos importan a los que somos Aprendiz de Brujo, pero de todas formas me alegra. Es posible que durante hoy y mañana alguien tenga alguna dificultad para acceder, debido al retardo en el refresco de los servidores DNS (para los profanos en la materia, diré que son las máquinas en internet que se encargan de saber dónde está alojada una dirección web). Todo estará sin dudas funcionando normalmente el lunes. Por favor avisen desde diferentes países si lo ven bien!
Gracias a todos por seguir el blog como lo están siguiendo.
Saludos a todos,
Pilux
Barcelona, 19 de Septiembre de 2009
Concurso de relatos eróticos breves
Por Aprendiz de Brujo - Imposible de clasificar - 15 septiembre, 2009
Como muchos de ustedes ya saben, el blog “DIARIO DE UNA PUTA DE LUJO” organiza un concurso de relatos eróticos, cuya inscripción finaliza hoy. Yo me presenté con el relato “Necesito Fumar”, que en realidad es un capítulo de la novela que no está publicado en este blog (tal vez al finalizar el concurso lo publique). Como seguramente mañana comenzarán las votaciones del público, y seguramente pediré insistentemente a mis lectores el voto por todos los medios a mi alcance, pensé que era una buena práctica demostrar mi lealtad de participante invitándolos a leer los otros relatos que concursan, para que luego, al votar, lo hagan con convencimiento y libertad.
El Aprendiz de Brujo y el Supermán Humano
Por Aprendiz de Brujo - Imposible de clasificar - 11 septiembre, 2009
Mi familia es un completo desorden. Ni siquiera hago el intento de disimularlo, hace ya muchos años que estoy resignado a eso. Sería muy largo de explicar en una entrada de blog (por eso estoy escribiendo una novela), pero hay cosas que vale la pena recapitular. Crecí explicando con vergüenza: “Yo tengo dos mamás”. Con vergüenza y un íntimo y secreto sentimiento de culpa hacia mis dos madres por querer a la otra. Culpa de esa que solamente nos pueden hacer sentir las madres a través de un amor que duele y reconforta. De adulto, a veces utilizo la ironía cuando digo: “Yo tengo dos madres, y me sobra una y media”. Lo que no digo es que, más allá de todo, no puedo prescindir de ninguna de las dos. Tuve dos madres y seis abuelos. Tengo cinco hermanos y sin embargo soy hijo único. Algunos de mis hermanos tienen hermanos que no son hermanos míos, desafiando así la transitividad filial que se supone una verdad única.
Y tengo, por supuesto, una infinidad de tíos, primos hermanos, primos segundos y demás cargos entre un entramado demencial de parentela interminable, que a veces estoy tentado de renunciar definitivamente a intentar descifrar. Pero de todos ellos, de toda esa parentela, hoy quiero hablar de mi tío Ramiro. El hermano de una de mis mamás.
Blog rebautizado como "Reflexiones de Aprendiz de Brujo"
Por Aprendiz de Brujo - Imposible de clasificar - 8 septiembre, 2009
Después de arduos días de estrujarme los sesos, perder el apetito y las ganas de vivir, cegado por el dolor y la falta de un nombre que realmente identificase la impresionante labor humanitaria que estoy llevando a cabo de forma desinteresada al escribir este blog, finalmente dí con el nombre: Reflexiones de Aprendiz de Brujo. A mí me gusta, ¿y a ustedes? Por cierto, para quienes no les diga nada el título, próximamente haré un post donde aparecerá el “Aprendiz de Brujo”.
Pilux, 8 de Septiembre de 2009.






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