<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Reflexiones de un Aprendiz de Brujo &#187; asco</title>
	<atom:link href="http://aprendizdebrujo.net/tag/asco/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://aprendizdebrujo.net</link>
	<description>blog de Federico Firpo Bodner</description>
	<lastBuildDate>Fri, 30 Jul 2010 09:35:37 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.1</generator>
		<item>
		<title>El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá</title>
		<link>http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/</link>
		<comments>http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 11 Apr 2010 09:40:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aprendiz de Brujo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de las cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Científico]]></category>
		<category><![CDATA[aprendiz de brujo]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[honestidad]]></category>
		<category><![CDATA[justicia]]></category>
		<category><![CDATA[verdad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://aprendizdebrujo.net/?p=554</guid>
		<description><![CDATA[Muchas veces pienso que algunas de las cosas que más nos hacen sufrir de niños se transforman luego en señas de identidad, en elementos constituyentes de nuestra personalidad, en las claves que nos hacen únicos. En mi caso, fui un niño muy tranquilo, que prefería leer a jugar a la pelota, y los juegos de [...]


Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/08/te-matare-bellota/' rel='bookmark' title='Permanent Link: ¡Te mataré&#8230; Bellota!'>¡Te mataré&#8230; Bellota!</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/22/dai-verde-o-la-conveniencia-de-la-iniciacion-temprana-en-la-vida-friki/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki'>Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/01/el-ano-nuevo-de-la-epoca-del-dos-mil-cero/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El año nuevo de la época del dos mil cero'>El año nuevo de la época del dos mil cero</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/06/06/la-nueva-lucha-por-la-supervivencia-del-bicho-canasto/' rel='bookmark' title='Permanent Link: La nueva lucha por la supervivencia del bicho canasto'>La nueva lucha por la supervivencia del bicho canasto</a></li>
</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://pilux.files.wordpress.com/2010/04/la-libertad-ama-la-justicia-fd.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-556" title="la-libertad-ama-la-justicia-fd" src="http://pilux.files.wordpress.com/2010/04/la-libertad-ama-la-justicia-fd.jpg" alt="" width="300" height="358" /></a>Muchas veces pienso que algunas de las cosas que más nos hacen sufrir de niños se transforman luego en señas de identidad, en elementos constituyentes de nuestra personalidad, en las claves que nos hacen únicos. En mi caso, fui un niño muy tranquilo, que prefería leer a jugar a la pelota, y los juegos de naipes a los de contacto físico. Eso era raro para los demás niños, y durante toda la escuela primaria fue, para mí, razón de amargura infantil en muchas ocasiones. No pretendo sugerir que mi niñez fuese un calvario – nada más lejos de la realidad –, pero sí contar que, a raíz de tan extrañas y singulares preferencias, en los cumpleaños era de los últimos en ser elegido para cualquier juego de equipo que transcurriese en el plano físico, y era considerado <em>raro</em> en muchas ocasiones. Además, una facilidad natural para la lectura, la escritura y el lenguaje hablado me transformaron automáticamente en candidato a ser de los preferidos de las maestras, cosa que tampoco me sumaba puntos en la dura competición por ser el macho alfa de un grupo de niños de diez años, y me hacía también blanco favorito para burlas, insultos del más variado origen y significado y coscorrones rápidos en la fila del patio.</p>
<p>Solamente seis o siete años después de eso, cuando unos centímetros más de altura, el pelo largo, las boinas al estilo del <em>Che</em> y la plenitud de la adolescencia ya estaba instalada en mi vida, las mismas aficiones, los mismos gustos, la consecuencia inmediata de mis “rarezas” infantiles, me ayudaron a ganarme un espacio en el colegio secundario. Participé en política, trabajábamos haciendo una revista, no me iba del todo mal con las chicas, y hasta gané unas elecciones a delegado del consejo consultivo. Uno nunca sabe qué parte oscura de la personalidad puede esconder sus mejores armas.</p>
<p><span id="more-554"></span>Y ahora hagamos un ejercicio de fantasía. Imaginemos a un niño que iba a la escuela en España a mediados de los años sesenta. Imaginemos que ese niño era callado, en un país oprimido por una dictadura brutal. Yo lo imagino solitario, lector, extremadamente inteligente, lúcido, reflexivo y sensible. Probablemente blanco de las burlas de sus compañeros. Probablemente los maestros del régimen no lo apreciasen demasiado. Probablemente los padres de este niño sufrían por esas características de su hijo, probablemente intentaban hacer que cambie. Probablemente estaban orgullosos de él. Este niño tiene un profundo sentido de lo que está bien y lo que está mal. Y, lo que es más importante aún, este niño tiene su propio criterio a la hora de decidir lo que está bien y lo que está mal. Lo que le dicen sus maestros le parece bien a veces, le parece mal otras. Lo mismo le sucede con sus padres. Me lo imagino en la escuela secundaria, flaco y con gafas, profundizando sus lecturas, y seguramente también con conflictos acerca de lo que está bien y lo que está mal con sus profesores, con el discurso plagado de doctrina de los educadores franquistas.</p>
<p>Ese niño podría haberse llamado Baltasar Garzón. Desconozco su historia, pero no me resulta difícil imaginarla de esa manera.</p>
<p>Cuando comencé este blog, hace ya casi diez meses, hice en secreto un voto silencioso y personal: <em>No hablaría de política</em>.</p>
<p>Y ese voto no se debía a falta de convicciones ni de ideas. Ni siquiera de ganas. Simplemente se debía a que, como he dicho más de una vez y más de dos, considero que para hablar de ciertos temas es mejor que lo hagan quienes verdaderamente trabajan sobre ese ejercicio, dominan sus claves y están al día de la última información disponible. Yo pretendía crear solamente un espacio en el que, manoteando algunos recursos literarios que no se me dan mal, narrar cosas pequeñas, fragmentos de mi vida, emociones sueltas o agrupadas, pedacitos de lo que sueño, de lo que siento y de lo que me gustaría. No obstante, cada dos por tres se me escapa un contenido un poco más ideológico, porque es imposible dejar al margen de uno mismo aquello en lo que creemos de verdad.</p>
<p>Entonces, cuando siento que necesito hablar de algo así, como no soy un analista ni me dedico a esto, intento darle un enfoque personal, narrarlo desde el ángulo enteramente mío y auténtico, el que solamente se ve desde mi rincón del mundo, porque esta es la única manera en la que siento que soy capaz de aportar algo sobre un tema del que puede que ya esté todo dicho.</p>
<p>Hecha esta aclaración, continúo narrando lo que quiero narrar. Es algo que, más que sentir, vengo intuyendo que siento desde hace algunas semanas. Como todos sabrán, en España estamos – como sociedad, porque basta que suceda una cosa así para que todos los ciudadanos, por activa o por pasiva, seamos responsables – a punto de sentar en el banco de los acusados al juez Baltasar Garzón. Para más inri, coincidiendo con el juicio contra altos cargos del Partido Popular por corrupción, en el que este juez tuvo un papel protagónico durante la investigación. Como si esto fuera poco, los demandantes son miembros de la Falange. No puede ser peor. No voy a hacer un análisis político ni moral. Mi mirada es la de un ciudadano avergonzado de no estar protestando en la calle cuando uno de nuestros mejores hombres, reconocido internacionalmente por su integridad, independencia política y honestidad, es señalado con el dedo para crear cortinas de humo que le salven el culo a los auténticos culpables.</p>
<p>Mi mirada es, también, la de un padre. Parece ridículo, Garzón tiene casi veinte años más que yo, y ha demostrado que no necesita un padre, y mucho menos a mí haciendo las veces de. Simplemente imagino a los padres de ese niño, asombrados a diario por sus extravagancias, pero secretamente orgullosos de su singularidad. Imagino como paulatinamente, a medida que el niño crece y se hace hombre, el orgullo de sus padres aumenta y se desborda. Imagino la sensación de profunda injusticia, de vergüenza ajena y de dolor que esos padres pueden estar experimentando hoy.</p>
<p>Me pongo en ese lugar porque Pablo, mi propio hijo – afortunadamente en un contexto social mucho más moderno y menos prejuicioso con los niños que el de entonces – tiene sus señas de identidad, sus extravagancias y singularidades, que a veces me hacen sufrir por él, y otras sentir un miedo intenso y abstracto por su futuro, a la vez que me llenan de orgullo y me hacen reconocerme en él. Temo que sufra algunas de las cosas que yo sufrí, y deseo que sus recursos más genuinos le sirvan, como me sirvieron a mí, para recuperar la mejor versión de sí mismo en algún momento de su vida.</p>
<p>Hace tres días a mi hijo Pablo le regalaron una libreta pequeña con un bolígrafo. El primer día estuvo encantado con la libreta, jugando con ella, dibujando alguna cosa en sus hojas, trayéndola y llevándola. Al atardecer del segundo día, cuando él había vuelto de la escuela y yo abandonaba mi asiento de trabajar, me atajó, emocionado, en cuanto me vio entrar al salón.</p>
<p>-          ¡Papá! – dijo – Mira, he decidido empezar a escribir mi diario.</p>
<p>En sus ojos marrones resplandecían una ilusión nueva, una fantasía infinita y una determinación positiva. Me tendía la libretita, temblando por la emoción y sonriendo. Tomé la libreta, y la abrí por la primera página, para leer, con letras mayúsculas de niño, escrita con pulso tembloroso, una frase épica y reveladora:</p>
<blockquote><p>OIMELOEPASADOPIPA</p></blockquote>
<p>Lo felicité, emocionado, devolviéndole su diario. Al día siguiente se levantó temprano, y cuando lo alcancé en el comedor, me volvió a tender la libreta con orgullo, para invitarme a leer la segunda entrada de su diario:</p>
<blockquote><p>OIEDORMIDOMEGORQENUNCA</p></blockquote>
<p>No puedo evitar un nudo en la garganta cuando me reconozco tanto en él, ni un calorcito de orgullo, de fascinación por su autenticidad. Jamás lo incito a escribir. No le corrijo sus faltas de ortografía ni su estilo, porque me parece que un niño de cinco años debería estar haciendo otras cosas, pero puedo verme de niño a través de los trazos temblorosos de su caligrafía infantil, y entonces temo por él, al mismo tiempo que albergo grandes esperanzas para su futuro.</p>
<p>Yo no soy el padre de Baltasar Garzón. Soy el de Pablo y Daniel Firpo Molina, pero si lo fuese, me sentaría voluntariamente junto a él en el banco de los acusados, diciéndole que, junto a él, soy responsable de lo bueno y de lo malo, de lo que tenga en su interior que lo haya llevado a estar allí, y me declararía ante el juez y el mundo culpable. Culpable de estar – como estoy – orgulloso de mi hijo hasta el infinito. Culpable de sostener hasta el final las cosas en las que creo. Culpable de coherencia, de integridad y de hombría de bien.</p>
<p>Yo no soy el padre de Baltasar Garzón, pero me encantaría poder decirle que entiendo su orgullo de padre, y que nadie que lleve su apellido tiene ningún motivo para bajar la cabeza.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-123" title="PILUX" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif" alt="" width="132" height="37" /></p>
<p><a href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Faprendizdebrujo.net%2F2010%2F04%2F11%2Fel-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa%2F&amp;linkname=El%20juicio%20de%20los%20Jueces%20y%20el%20inmenso%20orgullo%20de%20su%20Pap%C3%A1"><img src="http://static.addtoany.com/buttons/share_save_256_24.png" alt="Share" /></a></p>


<p>Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/08/te-matare-bellota/' rel='bookmark' title='Permanent Link: ¡Te mataré&#8230; Bellota!'>¡Te mataré&#8230; Bellota!</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/22/dai-verde-o-la-conveniencia-de-la-iniciacion-temprana-en-la-vida-friki/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki'>Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/01/el-ano-nuevo-de-la-epoca-del-dos-mil-cero/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El año nuevo de la época del dos mil cero'>El año nuevo de la época del dos mil cero</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/06/06/la-nueva-lucha-por-la-supervivencia-del-bicho-canasto/' rel='bookmark' title='Permanent Link: La nueva lucha por la supervivencia del bicho canasto'>La nueva lucha por la supervivencia del bicho canasto</a></li>
</ol></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mi Furia</title>
		<link>http://aprendizdebrujo.net/2010/02/13/mi-furia/</link>
		<comments>http://aprendizdebrujo.net/2010/02/13/mi-furia/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 13 Feb 2010 10:55:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aprendiz de Brujo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento Científico]]></category>
		<category><![CDATA[aprendiz de brujo]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[escribir]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[maldad]]></category>
		<category><![CDATA[religión]]></category>
		<category><![CDATA[verdad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://aprendizdebrujo.net/?p=520</guid>
		<description><![CDATA[Mi furia está hecha de pedacitos de caparazón de bicho bolita. Puede cerrarse sobre sí misma para volverse impenetrable, ciega y sorda, o puede abrirse despacio y con cautela, exploradora, curiosa, lenta y precisa. Nos llevamos bien. Ella permite que yo la convoque a un sueño cómodo y letárgico cada vez que necesito cumplir con [...]


Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá'>El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/01/el-ano-nuevo-de-la-epoca-del-dos-mil-cero/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El año nuevo de la época del dos mil cero'>El año nuevo de la época del dos mil cero</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/11/el-verdadero-flagelo-de-la-humanidad/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El verdadero flagelo de la Humanidad'>El verdadero flagelo de la Humanidad</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/22/dai-verde-o-la-conveniencia-de-la-iniciacion-temprana-en-la-vida-friki/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki'>Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki</a></li>
</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-522" title="Furia" src="http://pilux.files.wordpress.com/2010/02/furia.jpg" alt="" width="378" height="378" />Mi furia está hecha de pedacitos de caparazón de <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bicho_bolita" target="_blank">bicho bolita</a></em>. Puede cerrarse sobre sí misma para volverse impenetrable, ciega y sorda, o puede abrirse despacio y con cautela, exploradora, curiosa, lenta y precisa. Nos llevamos bien. Ella permite que yo la convoque a un sueño cómodo y letárgico cada vez que necesito cumplir con mis obligaciones, ver un noticiero o comprar regalos de navidad. Yo le permito que se asome por las noches, sigilosamente, haciendo trizas mi sueño con sus pequeñas tenazas de acero inoxidable. Ella no me deja dormir, mientras daña suavemente el edificio de verdades absolutas que oculto bajo mi cama. Primero desgasta un poco la democracia representativa, riéndose de la farsa indignante de trescientos cincuenta tipos disfrazados de guardianes de la libertad, que debaten sin intención de debatir, acuerdan sin intención de acordar, y se tapan unos a otros las vergüenzas después de repartirse las migas del banquete del Estado de Bienestar. Después destruye una parte de la sociedad occidental y cristiana, metiendo el dedo en la llaga de los fanatismos religiosos, cuando el muerto se ríe del degollado mientras los blancos, horrorizados durante las procesiones de semana santa, se flagelan unos a otros con látigos de papel, al mismo tiempo que, con la boca torcida, acusan de fanáticos a los <em>moros</em>, de caníbales a los <em>negros</em> y de ladrones a los gitanos.</p>
<p><span id="more-520"></span>Entonces le suplico que me deje dormir. Un dolor de cabeza me nubla la vigilia y siento en los huesos un dolor de podredumbre. Ella me recuerda la media docena de pactos que nos hacen posible convivir, y con sus mandíbulas de acero comienza a masticar la educación que le estamos dando a nuestros hijos, el mecanismo artero con el que perpetuamos el giro de los mismos engranajes de siempre, el puñado de valores siniestros que, mezclados entre dibujos de mariposas y barriletes de colores les inoculamos inocentemente, sin perfidia. Me quejo. Me quejo porque amo a mis hijos, porque los envío a la escuela por <em>su propio bien</em>, porque jamás les haría nada malo. Mi furia ríe. Ríe y me dice que los mando a la escuela por la misma razón que a ella no le permito vivir a flor de piel: <em>para ser aceptado socialmente</em>. Me quejo nuevamente. Entonces ella vuelve a reír, esta vez con sorna y desprecio.</p>
<p>Decido no escucharla más, y me giro para dormir. Pero ella maneja los hilos de mi insomnio, y le gustan los golpes bajos. Hunde sus pinzas metálicas en los beneficios multimillonarios de la banca en época de crisis. No respondo, así que retrocede y vuelve a la carga con la desforestación del amazonas, con la prostitución infantil, la pobreza y la gente muriendo mientras intenta llegar a las costas de Europa a bordo de embarcaciones de cartón. No es posible llorar dormido, y mucho menos haciéndose el dormido, así que cuando mis lágrimas son evidentes y mojan la almohada, le suplico que me deje dormir, le digo que yo soy uno solo, que no puedo hacer nada, que mis armas son demasiado pequeñas para confrontar tanto dolor. Ella, por toda respuesta, empieza a corroer las treinta y siete pulgadas del marco de mi televisor de plasma, mientras con una mirada furtiva me acusa de pactar con dios y con el diablo.</p>
<p>Mi furia está hecha de vergüenza y de anestesia. Tiene instalada en sus ojos la mirada suplicante del hambre y lágrimas vidriosas por el frío. Tiene las manos lastimadas de escarbar, los pies llagados de caminar descalza y el cuerpo marcado de heridas profundas. Tiene el vientre hinchado y un aliento fétido de despojos y musgo tierno, mohoso, avejentado. Yo la disfrazo, le pongo trajes invisibles, la visto de seda, le lavo los dientes con desesperación cuando nadie me ve, e intento curarle las heridas de la piel aplicándole emplastos mágicos que hago con los recibos de las donaciones anuales a <em>Unicef</em>, mezclados con la sombra de la ropa que dono cuando ya no la uso, hervida en un caldo infame de agua potable.</p>
<p>Últimamente, sin embargo, nada da resultado. Ya casi no intento dormir por las noches, y nuestro acuerdo de permutar sueño por perdón parece no tener vigencia. Ya no tengo sueño suficiente para pagar su silencio y cada vez me importa menos no saber ocultarla. Ya no la mando a su escondite cuando tenemos visitas en casa, ni le prohíbo pasearse frente a mis amigos, desaliñada y con la bata de andar por casa, con los ojos rojos y los labios agrietados, lastimados por las palabras que no dice. Ya no la intento callar cuando me susurra verdades en las largas horas de penumbra, impidiéndome escuchar la respiración tranquila e inocente de mis hijos, que duermen en la habitación de al lado. Ya no la reprendo cuando hace pedorretas de burla histriónica mientras el presentador de las noticias explica que durante una nueva cumbre de países del primer mundo se tomarán medidas contra el calentamiento global. Ya no compro su silencio con los ahorros de mi paz.</p>
<p>Mi furia ha alcanzado su metamorfosis. Las pústulas de su piel han reventado, y su crisálida pegajosa y maloliente se desprendió en medio de una noche más de insomnio y guerra pura, se cayó entre las palabras muertas que tapizaban el suelo, desintegrándose, evaporándose lentamente con un siseo ofidio y sibilante.</p>
<p>Mi furia está hecha de sangre y de pasión. Está hecha del Aprendiz de Brujo que tenía veinte años y un mundo por cambiar. Mi furia tiene los brazos fuertes y las piernas musculosas. Tiene en la mirada la luz de mis hijos, en sus labios los de mi mujer, y en la entrepierna mi pulsión vital. Mi furia tiene en el vientre el rugido renacido de tambores de guerra, tiene el pelo largo y limpio, y huele a sudor fresco, animal y humano. Se levanta por las mañanas y desayuna mensajes de auxilio, pedidos de dolor y una taza de vapor de azufre. Después hace ejercicio, tritura los periódicos del día, a dentelladas, uno a uno, justo antes de apartar las nubes con sus propias manos, para permitir al sol rozar suavemente la piel de mis hijos. Los lleva a la escuela, de la mano, cantándoles canciones de revancha, y los trae de vuelta por la tarde, acunándolos en sus brazos, y recitándoles en secreto sus recetas de rebelión.</p>
<p>Mi furia está soliviantada. Me pide que descanse por las noches, y que me enfurezca durante el día, que no permita, que proteste, que pelee, que regrese a la trinchera en la que nací. Echa fuego por la nariz, y puede levantar un sofá con el dedo meñique de la mano izquierda. Respira, con un viento fuerte y refrescante, que purifica el aire de mi casa con una ligera fragancia de lavanda y jazmín. Tiene una sonrisa torcida e irónica, pero franca y apertrechada tras dos hileras de colmillos blancos, de tiburón hambriento. Tiene cuerpo de contrabajo, piel de tambor y su pecho es como la caja de resonancia de un piano de cola. Tiene un dolor profundo y cultiva sin secretos una rabia nueva, con la que planea rescatarme.</p>
<p>Mi furia está hecha de ternura. Está protegida por los bracitos de mis hijos, alimentada por el sonido de sus voces, convencida de su razón de ser a través de los juegos, de las miradas, de las mañanas en las que ellos, con sus vocecitas infantiles despiertan al sol, convocándolo al salón de mi casa con un sortilegio de pasitos rápidos y suaves. Mi furia está hecha de ideas, de pequeñas certezas y grandes y continuas decepciones. Mi furia está impresa en mis manos, impregnada en mi piel.</p>
<p>Mi furia está hecha de palabras. Pero no son palabras comunes. Son palabras que hablan de hacer algo, por pequeño que sea, para transformar un poco el mundo. Son palabras que se gustan a sí mismas, que suenan y resuenan, que quieren pedir justicia. Son palabras que se aferran a las personas, que intentan, desesperadamente, que aunque sea por una vez, no se las lleve el viento.</p>
<p><a href="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif"><img class="alignright size-full wp-image-123" title="PILUX" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif" alt="" width="132" height="37" /></a></p>
<p><a href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Faprendizdebrujo.net%2F2010%2F02%2F13%2Fmi-furia%2F&amp;linkname=Mi%20Furia"><img src="http://static.addtoany.com/buttons/share_save_256_24.png" alt="Share" /></a></p>


<p>Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá'>El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/01/el-ano-nuevo-de-la-epoca-del-dos-mil-cero/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El año nuevo de la época del dos mil cero'>El año nuevo de la época del dos mil cero</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/11/el-verdadero-flagelo-de-la-humanidad/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El verdadero flagelo de la Humanidad'>El verdadero flagelo de la Humanidad</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/22/dai-verde-o-la-conveniencia-de-la-iniciacion-temprana-en-la-vida-friki/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki'>Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki</a></li>
</ol></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://aprendizdebrujo.net/2010/02/13/mi-furia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>14</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Y en el 2010 también</title>
		<link>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/</link>
		<comments>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 26 Dec 2009 10:50:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aprendiz de Brujo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento Científico]]></category>
		<category><![CDATA[aprendiz de brujo]]></category>
		<category><![CDATA[argentina]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[buenos aires]]></category>
		<category><![CDATA[cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[escribir]]></category>
		<category><![CDATA[españa]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[maldad]]></category>
		<category><![CDATA[novela]]></category>
		<category><![CDATA[uruguay]]></category>
		<category><![CDATA[verdad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://aprendizdebrujo.net/?p=469</guid>
		<description><![CDATA[Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, a esta altura más que una frase de un tango inmortal es un axioma científicamente comprobado, un versículo que encierra una verdad indiscutible. No hace falta ni siquiera esforzarse para verlos por todas partes, se llamen Silvio Berlusconi, Emilio Botín o Julio Grondona. Lo que no podía [...]


Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/06/volver-a-la-nada-de-los-ultimos-veinte-anos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Volver a la nada de los últimos veinte años'>Volver a la nada de los últimos veinte años</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/05/30/el-color-de-los-recuerdos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El color de los recuerdos'>El color de los recuerdos</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá'>El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/01/el-ano-nuevo-de-la-epoca-del-dos-mil-cero/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El año nuevo de la época del dos mil cero'>El año nuevo de la época del dos mil cero</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/22/dai-verde-o-la-conveniencia-de-la-iniciacion-temprana-en-la-vida-friki/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki'>Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki</a></li>
</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- ckey="2BC19B31" --><img class="alignright size-full wp-image-471" title="cambalache" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/12/cambalache.jpg" alt="" width="220" height="200" />Que siempre ha habido <em><a title="Chorros: Ladrones" href="http://tangodc.com/lyrics/cambalache.htm" target="_blank">chorros</a></em><a title="Chorros: Ladrones" href="http://tangodc.com/lyrics/cambalache.htm" target="_blank">, maquiavelos y </a><em><a title="Chorros: Ladrones" href="http://tangodc.com/lyrics/cambalache.htm" target="_blank">estafaos</a></em>, a esta altura más que una frase de un tango inmortal es un axioma científicamente comprobado, un versículo que encierra una verdad indiscutible. No hace falta ni siquiera esforzarse para verlos por todas partes, se llamen <a title="Primer Ministro Italiano" href="#">Silvio Berlusconi</a>, <a title="Presidente del Banco Santander" href="#">Emilio Botín</a> o <a title="Presidente de la Asociación de Fútbol Argentino" href="#">Julio Grondona</a>.</p>
<p>Lo que no podía prever <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Santos_Discepolo" target="_blank">Discépolo</a> ni nadie, es que el <em>despliegue de maldad insolente</em> característico del siglo XX se traduciría a sí mismo, refinándose, volviéndose sutil, altamente engañoso y cada vez más escurridizo. No se podía prever que la maldad franca y llana del crimen organizado de principios del siglo pasado evolucionase de esta forma en cinismo e hipocresía, ni que los jefes absolutos de las organizaciones criminales se sintiesen más cómodos en despachos de cargos oficiales que en suburbios impracticables para las personas honradas.</p>
<p>No se podía vislumbrar que las guerras perderían todo su espantoso significado soberanista, conquistador y su pasión por la expansión territorial a manos de un complicado entramado de negocios divididos entre el continuismo de la industria armamentista y los enormes beneficios que proporciona la reconstrucción de los países invadidos y la explotación de sus recursos naturales a manos de las fuerzas de ocupación.</p>
<p>Nadie podía imaginar que el presidente de una de las mayores potencias mundiales, General Máximo de varias guerras en activo, sería premiado con el Nobel de la Paz solamente a causa de un montón de palabras, sin respaldo alguno en los hechos.</p>
<p><span id="more-469"></span>No creo que la primera década del siglo XXI haya sido una sorpresa para nadie. Al menos en lo  que se refiere al rumbo errático y peligroso de la vida pública, el empeoramiento progresivo de las condiciones de vida, el agravamiento de la pobreza y la salud de las personas, que vemos como poco a poco aumenta la esperanza de vida, solamente a efectos de contraer enfermedades que además de mortales y raras, en lugar de tener nombres románticos y literarios como la Tisis o la Tuberculosis, son terriblemente mortales y dolorosas, y se etiquetan con nombres técnicos como HIV o H1N1. Todo es así ahora, codificado, reglamentado y preparado. Todos sabemos cómo comportarnos en función de las nuevas reglas escritas.</p>
<p>Pero a pesar de todo esto y mucho más, que no soy capaz de escribir ni analizar (y como siempre digo, ya hay personas más preparadas e informadas que yo para hablar de estos temas), tanto a nivel personal como público, estos primeros diez años del milenio también traen vientos de cambio y algunas alegrías mezcladas.</p>
<p>Hemos visto cómo poco a poco, sobre todo en América Latina, una izquierda que parecía completamente derrotada desde la caída del muro de Berlín, comenzó a reinventarse, a generar una propuesta socialdemócrata y a ganar espacio en muchos países del cono sur. Personalmente siento diferentes grados de acuerdo con cada uno de los líderes de estos movimientos. Algunos de ellos me dan bastante repelús, pero lo que quiero resaltar, lo que me parece importante, es que hay personas en este mundo que creen que la ultraliberalización no es el único camino posible. El binomio inamovible capitalismo-comunismo se fisura, y aparecen otras posibilidades. Eso me gusta.</p>
<p>También hemos asistido, después de tanto criticar a Estados Unidos y a su gente, como alcanzaban colectivamente la madurez suficiente como para tener por primera vez un presidente negro.</p>
<p>En muchos países Europeos, y en algunos Americanos, se empieza a legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Lamentablemente en muchas ocasiones aparece como una cuestión de <em>“tolerancia”</em> en lugar de <em>“reconocimiento de un derecho”</em>, pero al menos es un avance importante.</p>
<p>Y aunque hay mucho negocio y mucha basura alrededor, el mundo entero parece estar pensando seriamente qué hacer con nuestro planeta. Los cínicos de siempre se enriquecen con esto, pero es un tema del que se habla. Muy lentamente, la responsabilidad individual crece al respecto.</p>
<p>En lo personal, hace diez años mi vida parecía sentenciada. Había dejado de escribir y centraba todos mis esfuerzos en crecer profesionalmente. No era feliz, pero había elegido. Me mudé a Barcelona (hace ya diez años!) y con una segunda oportunidad en la manga, aposté todo al rojo y adelante.</p>
<p>Fue muy difícil. Me sentí muy solo muchas veces. Me sentí de ninguna parte. Me sentí fuera de mi país y un eterno inmigrante en España, donde los Argentinos y Uruguayos ni siquiera somos inmigrantes del todo. Los inmigrantes del resto de Latinoamérica y de África no nos ven en las mismas condiciones que ellos, pero tampoco somos de aquí. Estamos inmersos en un auténtico paréntesis gigante.</p>
<p>Trabajé para empresas pequeñas y para enormes multinacionales. Trabajé miles de horas. Conocí a Gloria, que hoy es mi mujer. Hace cinco años, en la mitad de este periplo, Pablo vino al mundo y me conmocionó entero, me hizo temblar, reír y llorar. Me dio una vida nueva que no era capaz de adivinar que existía. Dos años y medio después Daniel trajo otro montón de ternura y dos ojazos enormes llenos de preguntas.</p>
<p>Todo se precipitó, llegué al punto más alto. Fui Director de Tecnología de una compañía de investigación y desarrollo, con un sueldo increíble y unas condiciones de trabajo que jamás me hubiese atrevido a soñar ocho años antes, cuando partí de ezeiza con tres valijas y una mochila por todo saldo de veintiséis años de vida.</p>
<p>Entonces, esta década de locos reventó, y el mundo entero conoció una crisis sin precedentes. Los beneficios de la hiperinformación y las tecnologías de comunicación jugaron en contra. La crisis se propagó a velocidad alarmante, como nunca antes, y mi trabajo soñado voló junto con los sueños de muchos millones de personas en todo el mundo. Era un punto de quiebre. El último año de la década empezaba y me encontraba desempleado, con dos hijos por los que me sentía capaz de cualquier cosa y unas perspectivas a corto plazo mucho más que negras.</p>
<p>La búsqueda de trabajo era desesperante. Todo estaba parado. Todo a la espera de ver cómo evoluciona la crisis. Yo buscaba algo acorde a lo que venía haciendo. Grandes empresas, sueldos altos, condiciones ventajosas.</p>
<p>Por alguna clase de misterio que no busco comprender, cuando los días se me escapaban uno tras otro caminando en círculos mientras comprobaba cada diez minutos que el teléfono no estuviese roto, porque no sonaba, cuando mi mutismo y mi neurosis alcanzaban un punto máximo, cuando me parecía que iba a volverme loco, se me ocurrió volver a escribir, después de exactamente diez años de haber escrito la última letra.</p>
<p>Empecé a escribir la novela que siempre había querido escribir, que había empezado varias veces sin éxito, y por increíble que parezca, todo empezó a fluir con naturalidad. De pronto me encontré mucho mejor. Me descubrí soñando nuevamente. Me reconocí valorando el apoyo de mi mujer. Miré jugar a mis hijos y me di cuenta de que eran mucho más de lo que había soñado cuando soñaba con ser padre algún día.</p>
<p>Y apareció una oportunidad de trabajo. Un proyecto ambicioso pero modesto. Trabajar desde casa. Nada de mega organizaciones ni coches de empresa ni oficinas de lujo. Mi cuartito de escribir y mucho que hacer.</p>
<p>Luego llegó la idea de <em><a href="#">Reflexiones de un Aprendiz de Brujo</a></em>, y nuevamente los resultados fueron muchísimo más gratificantes de lo que me atrevía a soñar al iniciarlo.</p>
<p>Ahora, a punto de iniciar la publicación de <em><a href="http://www.matalobos.net" target="_blank">Matalobos</a></em> (el primer fruto de este gran año), mientras continúo trabajando en <em><a href="http://aprendizdebrujo.net/category/avances-de-algebra-maldita/" target="_blank">Álgebra Maldita</a></em>, disfrutando de mis hijos, de mi mujer y soltando palabras sin ton ni son en cuanto documento Word se me pone delante, me doy cuenta de cuánto he aprendido.</p>
<p>Esta década loca y enferma me deja como saldo una nueva definición del éxito. Ya no creo que se trate de dinero, sino de hacer las cosas que me hacen feliz. Éxito es que el trabajo que tengo me dé para vivir, permitiéndome tiempo para jugar con mis hijos. Es también disponer de ideas y tiempo para escribir. Es, sin lugar a dudas, que mi mujer crea en lo que hago y me apoye tanto como lo está haciendo. Éxito es ser feliz con la vida que uno tiene.</p>
<p>Éxito es cerrar el año con un número creciente de personas que siguen lo que hago, contento e inquieto. No puedo pedir más.</p>
<p>Diez años de locura y <em>stress</em> resultan hoy, en retrospectiva, un precio bajo para lo que estoy obteniendo a cambio.</p>
<p>Y por eso este <em>post</em> atípico, queridos lectores. Porque sin todas estas palabras previas, el significado de lo que voy a decir no sería el mismo.</p>
<p>Muchas gracias. Por leer, por comentar, por acompañarme, por acordar y desacordar. Muchas gracias por estar ahí, por hacerme sentir que lo que tengo que decir interesa a algunas personas, por devolverme la confianza en mi forma de escribir. Muchas gracias por acompañarme con <em><a href="http://www.matalobos.net" target="_blank">Matalobos</a></em>, que me produce una ilusión única. Muchas gracias por estos meses juntos, escribiendo, leyendo y compartiendo opiniones. Este <em>post</em> es diferente a lo que suelo hacer, pero no quería dejar escapar el año sin agradecerles, y sin desearles a cada uno de ustedes ese éxito íntimo que tiene que ver con sentirse orgulloso y feliz con lo que uno hace y dice. El valor de las palabras es precisamente ese, reflejar verdades del corazón.</p>
<p>Nada más por este año, salvo pedirles que me acompañen con el mismo calor, con la misma franqueza y con la misma lealtad, que tanto me conmueven, en el 2010 también!</p>
<p style="text-align:right;"><em>Feliz año nuevo para todos!</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Federico Firpo Bodner</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Barcelona, 26 de diciembre de 2009.</em></p>
<p><img class="size-full wp-image-123 alignright" title="PILUX" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif" alt="" width="132" height="37" /></p>
<p><a href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Faprendizdebrujo.net%2F2009%2F12%2F26%2Fy-en-el-2010-tambien%2F&amp;linkname=Y%20en%20el%202010%20tambi%C3%A9n"><img src="http://static.addtoany.com/buttons/share_save_256_24.png" alt="Share" /></a></p>


<p>Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/06/volver-a-la-nada-de-los-ultimos-veinte-anos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Volver a la nada de los últimos veinte años'>Volver a la nada de los últimos veinte años</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/05/30/el-color-de-los-recuerdos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El color de los recuerdos'>El color de los recuerdos</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá'>El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/01/el-ano-nuevo-de-la-epoca-del-dos-mil-cero/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El año nuevo de la época del dos mil cero'>El año nuevo de la época del dos mil cero</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/22/dai-verde-o-la-conveniencia-de-la-iniciacion-temprana-en-la-vida-friki/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki'>Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki</a></li>
</ol></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>19</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ideología (versión remasterizada)</title>
		<link>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/</link>
		<comments>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 19 Dec 2009 07:15:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aprendiz de Brujo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de las cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Científico]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://aprendizdebrujo.net/?p=445</guid>
		<description><![CDATA[Seguramente Ideología en su versión original fue uno de los textos de este blog que más gustó y más éxito tuvo. Personalmente creo que no sin razón. A mí también es uno de los textos que más me gusta. Por este motivo lo seleccioné para ser publicado en una revista digital el año que viene. [...]


Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología'>Ideología</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/14/domingos-rituales/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Domingos rituales'>Domingos rituales</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/05/30/el-color-de-los-recuerdos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El color de los recuerdos'>El color de los recuerdos</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/21/sobre-la-crueldad-de-los-ninos-y-la-nariz-de-mi-tia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía'>Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/08/te-matare-bellota/' rel='bookmark' title='Permanent Link: ¡Te mataré&#8230; Bellota!'>¡Te mataré&#8230; Bellota!</a></li>
</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Seguramente <a href="http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/" target="_blank"><em>Ideología</em></a> en su versión original fue uno de los textos de este blog que más gustó y más éxito tuvo. Personalmente creo que no sin razón. A mí también es uno de los textos que más me gusta. Por este motivo lo seleccioné para ser publicado en una revista digital el año que viene. A causa de esa publicación inminente, el texto fue corregido &#8211; creo que mejoró bastante &#8211; e ilustrado por la artista Gabriela Sennes. La razón principal por la que lo vuelvo a publicar aquí es porque creo que la ilustración, que me llegó esta mañana, es preciosa y le hace muchísima justicia al texto, así que no pude resistir la tentación de volver a publicar el artículo. Espero que quienes ya lo hayan leído disfruten de su relectura, y quienes lo lean por primera vez estoy seguro de que también lo disfrutarán. ¡Muchas gracias Gaby!</p></blockquote>
<div id="attachment_448" class="wp-caption alignright" style="width: 370px"><a href="http://pilux.files.wordpress.com/2009/12/ideologia_by_gabriela_sennes.jpg"><img class="size-full wp-image-448 " title="Ilustración original de Gabriela Sennes" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/12/ideologia_by_gabriela_sennes.jpg" alt="Ilustración original de Gabriela Sennes" width="360" height="565" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración original de Gabriela Sennes</p></div>
<p>Desde chico, muy chiquito, tuve una ideología. Me la regalaron mis papás en una cajita de cartón color madera, atada con una cinta verde que formaba un lazo. Es el primer regalo que recuerdo en mi vida, cuando cumplí los cuatro años. Abrí la caja y allí estaba, blanca, con pintitas de colores limpios que salpicaban un pelaje algodonado y suave al tacto, mirándome con dos enormes ojos profundos y alegres. Yo la quería mucho, porque era una ideología graciosa, juguetona y dulce. Cuando me veía se estremecía y me saltaba a los brazos, feliz. Yo la acariciaba y la acurrucaba en el nacimiento de mi cuello, donde se quedaba durante horas al calor de mi niñez. La cuidaba como a nada en este mundo. Era una buena ideología. Era una ideología que hablaba de ser un buen hombre en el futuro, de construir un planeta un poco más cuerdo, un poco más justo, un poco menos disparatado. Era una ideología generosa, que me hacía pensar en los demás, me recordaba mis privilegios, la suerte cotidiana de un plato de comida caliente en la mesa, de una familia orgánica y funcional, de la presencia del amor en mi vida.</p>
<p>Dormía conmigo en mi cama de niño, y me ayudaba a tener buenos sueños. Cuando aparecía un mal sueño, al despertar sobresaltado mi ideología me consolaba, se acurrucaba contra mí y me contaba historias divertidas en las que los buenos ganábamos siempre, me prometía una vida genial cuando fuese mayor, me invitaba a ser parte de una conjura contra el mal de este mundo.</p>
<p>Cuando empecé la escuela primaria, un día la quise llevar, convencido de que mi ideología tenía que conocer ese lugar donde pasaba tan largos ratos de mi vida. Mis padres se negaron. “<em>Una ideología es muy importante, algo que hay que cuidar mucho. No la saques de casa, a ver si la vas a perder”</em>, dijeron, balanceando el dedo índice, como hacen los mayores cuando quieren dar énfasis a una orden, pero que parezca un consejo sensato. Fue ella, mi ideología, la que me llamó a desobedecer, así que no hice caso. Me gustaba tanto mi ideología que me la escondí en la ropa, satisfecho por el cosquilleo agradable que me hacía su contacto en la piel, agarrándose con sus pequeñas y  suaves manos, rematadas por dedos de uñas romas.</p>
<p>Durante el transcurrir de la mañana me di cuenta de que mi ideología me hacía un niño mejor. Ese día presté mis lápices, no peleé con los demás, y en el recreo, persuadido por ella, decidí compartir las cuatro galletas que llevaba con tres niños que no eran amigos míos, de esos con los que nadie quiere jugar y que siempre están solos en un rincón del patio, mirando cómo juegan los otros, sabiéndose excluidos por ser diferentes. En un acceso de amistad repentina, los invité a mi cumpleaños, a pesar de que no sería hasta varios meses después. Regresé a casa sintiéndome bien, totalmente convencido de que su presencia en mi vida solamente me traería alegrías, la opción diaria de sentirme mejor conmigo mismo.</p>
<p><span id="more-445"></span>Desde entonces nos hicimos completamente inseparables. Bastaba que me vistiese para que ella se me trepara a un bolsillo, dispuesta a venir conmigo a donde fuese. Yo se lo permitía, porque cuando ella estaba cerca me sentía seguro, y mucho mejor que cuando no lo estaba. Nos hicimos socios de juegos, camaradas de travesura, compinches incondicionales para cada cosa que me tocaba vivir.</p>
<p>Llegamos a la adolescencia juntos, casi al mismo tiempo. A ella le salieron unas tetitas incipientes, se le estilizó la figura, se le llenaron los labios y se volvió apasionada y luchadora, generosa con las palabras y siempre dispuesta a regalar consuelo. A mí no me salía la barba, pero por suerte perdí la voz de pito y los demás dejaron de confundirme con una niña, a pesar de llevar el pelo muy largo. Entonces nos preocupábamos mucho por todo el mundo, participábamos en política estudiantil y estábamos – mi ideología y yo – convencidos de estar construyendo un mundo mejor, de estar llamados y destinados a encabezar una rebelión que trajese por fin justicia, una revolución en toda regla.</p>
<p>Una vez nos enfrentamos con la policía, y cuando el escuadrón antidisturbios cargó contra doscientos cincuenta adolescentes temerosos como si fueran mercenarios en pie de guerra, mi ideología y yo nos asustamos mucho. Ella más que yo. Se escondió debajo de mi cama y se negó a salir durante varios días. Recuerdo que fue la primera vez que, juntos, nos preguntamos para qué todo esto, si valía la pena recibir palos en nombre de una guerra que parecía perdida antes de empezar. Al final la convencí, y organizamos una manifestación de protesta que una semana después convocó a varios miles de estudiantes. Al volver a casa, después de esa segunda manifestación, solos en la penumbra de mi habitación la miré con detenimiento, y me di cuenta de que ya era una mujercita. Los labios asomaban entre su pelaje blanco, más rojos que nunca, y sus pintitas de colores estaban en flor. Su rostro estaba serio, pero terriblemente hermoso, y en su mirada podía adivinarse el brillo inmaculado que solamente tienen quienes verdaderamente creen en algo. También descubrí sus primeras cicatrices. Una marca muy fea le cruzaba el pecho y parte del vientre, pero la llevaba con orgullo y elegancia.</p>
<p>Cuando terminé la escuela secundaria, contaba los años por desengaños amorosos y políticos. La Argentina se ultraliberalizaba y yo ampliaba mis horizontes hacia nuevas experiencias vitales. Entonces comencé a no llevarla conmigo siempre que salía de casa, como había hecho toda la vida, sino solamente algunas veces. Cuando me veía con amigos, fumaba porros y me emborrachaba, no la invitaba a venir conmigo. Cuando salía con alguna chica tampoco la traía. Su salud desmejoró. El pelaje blanco perdió brillo, y todas las pintitas de colores vivos de antaño se volvieron de ceniza oscura. Sus cicatrices eran más evidentes que nunca. Ahora le trazaban rutas de dolor en la espalda y en las piernas, pero yo, sin embargo, me sentía intacto.</p>
<p>Después llegó la vida casi adulta. Mi cabeza estaba lo suficientemente separada del suelo como para sentirme <em>grande</em>. Empecé a trabajar para una poderosa corporación multimedios, y comenzó a interesarme seriamente el dinero y los modales recios que lo acompañan. Me compré tres trajes y ocho corbatas de colores serios, y por esos días la guardé de nuevo en la misma cajita de cartón en que me la habían regalado. Puse la caja en lo más alto del armario. Así pude evitar el asco subyacente que me producía la mecánica laboral en la que estaba metido, y dedicarme a crecer profesionalmente. Por primera vez en muchos años, recuperé para mí el hueco junto a mi pecho que antes ocupaba mi ideología de toda la vida, y pude llenarlo de ambición, un coche y televisión por cable. Me fue muy bien. No hice dinero porque trabajando para otros no se hace dinero, pero hice ganar mucho dinero a mis jefes, y me sentía contento y orgulloso de mí mismo. Sin remordimientos ni miradas reprobadoras.</p>
<p>Algunas veces, los domingos por la tarde, solo en mi departamento de soltero, mientras rumiaba silenciosamente la resaca poderosa del fin de semana, recordaba la caja en lo alto del armario, y me sentía tentado de abrirla y tener una conversación seria con ella, pero en seguida me invadía como un torrente la culpa violenta de quien se sabe en falta, y me daba cuenta de que no podría soportar su mirada decepcionada, y mucho menos el perdón absolutorio que estaba seguro de conseguir. Entonces me refugiaba en la televisión. Por suerte, los domingos por la tarde siempre se podía confiar en que un buen partido de fútbol acudiese al rescate, armado de un poco de anestesia.</p>
<p>Cuatro años más tarde, con tres úlceras a cuestas y seis trajes más en mi guardarropa, me sentí agotado. Entonces decidí irme a vivir a España. Fueron momentos difíciles, porque desarmar una casa y una vida, por más que se haga con ilusión, es algo que siempre duele. Revolviendo papeles viejos y trasvasando cajas y cosas acumuladas durante años y varias mudanzas, apareció la cajita de cartón que me habían regalado mis padres. La abrí, con una mezcla amarga de nostalgia, temor y remordimiento, y dentro, contra todo pronóstico, mi ideología seguía viva. Estaba muy desmejorada, eso sí. Se le había caído bastante pelo, y en los claros irregulares entre su pelaje, se adivinaba la piel de un color rosado pálido medio enfermizo, los ojos sin brillo y los labios no tan besables como antaño. Quise acariciarla, pero estaba dolida y ofendida. Por primera vez desde que me la habían regalado, me enseñó los dientes y un gruñido de rabia, así que cerré la caja con un enorme sentimiento de culpa. En el proceso de guardar en cajas lo que no podía traerme a Europa, tuve una duda mortal: ¿La dejaba o la traía? Pensé que hacía tanto tiempo que no la utilizaba que no valía la pena cargar con el peso, porque los dueños de los aviones no entienden nada de recuerdos ni de nostalgia, y mucho menos de buenas ideologías heredadas de los padres de uno. Al final, la certeza de que, aún maltrecha y desmejorada, era el mejor regalo que mis padres me habían hecho, decidí traerla.</p>
<p>Una vez instalado en Barcelona, la cajita fue a parar al fondo de un armario nuevamente, y, ocupado como estaba en abrirme paso en el primer mundo, la olvidé sin culpas.</p>
<p>Luego conocí a Gloria, y un poco de tiempo después llegó el primer embarazo. Pablo nació al principio de un verano caluroso y feliz, durante el que vivíamos temporalmente en Málaga, nuevamente invadidos de cajas de tantas y tantas mudanzas. La primera vez que lo tuve en brazos mi mundo entero tembló, y mi sistema de creencias se tambaleó para volver a afirmarse completamente sobre una simiente nueva. Al ser padre no se puede evitar aprender a sufrir por toda la injusticia contra los niños que hay en este mundo.</p>
<p>A final de ese año nos volvimos a vivir a Barcelona, y volvimos a abrir las cajas tantas veces mudadas y vueltas a mudar. Recuerdo que había armado la cuna de mi hijo, y estaba en su habitación, cubierto de polvo y cansado por el esfuerzo. Había vaciado una caja y me disponía a plegarla para tirarla a la basura, cuando advertí que en el fondo quedaba la cajita de cartón de color madera. Preguntándome cómo habría llegado allí, estiré las manos y me la puse sobre el regazo, temblando, asaltado por una emoción nueva y desconocida. Temí que al abrirla mi ideología estuviese muerta, o que se hubiese transformado en un animal herido, que me saltase a la cara con intención de herirme, con toda razón. En contra de mis malos augurios, cuando desanudé la cinta verde, no la vi como esperaba verla, según la imagen mental de ella que había ido fraguando a lo largo de los años, inconscientemente, sino que la encontré como era cuando me la regalaron, un ovillo blanco brillante y peludo, con sus pintitas de colores renacidas y dos ojazos tiernos y dulces. El corazón me latió fuerte, impulsando una ola de sangre nueva que me navegó las venas como un viento profético. La tomé entre mis manos, sintiendo como ella temblaba de emoción, y la acerqué a mi cara, como tantas otras veces, pero esta vez con lágrimas en los ojos. Ella estiró sus manos pequeñas y suaves, y sin dejar de mirarme a los ojos, recogió en el hueco formado por sus manos una lágrima mía y se lavó lentamente la cara, sacudiéndose las gotitas con un movimiento de cabeza. Después me besó en una mejilla. Me levanté, apretándola suavemente contra mí, y aún con el sabor salado en los labios la deposité suavemente en la cuna de Pablo. Vi que ya no tenía ninguna cicatriz, y que su cuerpo era nuevamente cuerpo de niña. Ella me miró, sonrió y se hizo un ovillo junto al cuello de mi hijo.</p>
<p>Ahora Pablo tiene cinco años, y no se separa de ella para nada. Está saludable y crece otra vez fuerte y bonita como nunca. Pablo no deja que nadie la toque, porque la ha hecho enteramente suya, y a mí me parece bien. Yo hago como si no supiese de su complicidad, ni que la lleva a todas partes como hacía yo. A veces cuando finjo no enterarme, intuyo que mi padre me hacía un juego parecido, para permitirme así conquistarla por pleno derecho y no por la fuerza de un legado. No le hablo de ella, pero observo en segundo plano todo lo que viven juntos. Algunas noches, cuando Pablo duerme y Gloria no me ve, me acerco sigilosamente a su cama y la tengo un rato en mis brazos. Nos miramos profundamente a los ojos, y ya no hacen falta palabras entre nosotros. No quedan heridas abiertas. Simplemente sabe que confío plenamente en ella para que enseñe a mis hijos a ser buenas personas.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-123" title="PILUX" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif" alt="" width="132" height="37" /></p>


<p>Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología'>Ideología</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/14/domingos-rituales/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Domingos rituales'>Domingos rituales</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/05/30/el-color-de-los-recuerdos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El color de los recuerdos'>El color de los recuerdos</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/21/sobre-la-crueldad-de-los-ninos-y-la-nariz-de-mi-tia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía'>Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/08/te-matare-bellota/' rel='bookmark' title='Permanent Link: ¡Te mataré&#8230; Bellota!'>¡Te mataré&#8230; Bellota!</a></li>
</ol></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>18</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¡Te mataré&#8230; Bellota!</title>
		<link>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/08/te-matare-bellota/</link>
		<comments>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/08/te-matare-bellota/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 09:42:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aprendiz de Brujo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de las cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Científico]]></category>
		<category><![CDATA[aprendiz de brujo]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://aprendizdebrujo.net/?p=432</guid>
		<description><![CDATA[Si en algo no estoy del todo feliz al haber crecido en una familia de ateos convencidos, es con la celebración de las fiestas navideñas. No es que en mi casa no se celebrasen, jamás faltó la fiesta, jamás faltó un regalito para cada uno de los niños ni la decoración al uso, ni el [...]


Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá'>El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología'>Ideología</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología (versión remasterizada)'>Ideología (versión remasterizada)</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/06/06/la-nueva-lucha-por-la-supervivencia-del-bicho-canasto/' rel='bookmark' title='Permanent Link: La nueva lucha por la supervivencia del bicho canasto'>La nueva lucha por la supervivencia del bicho canasto</a></li>
</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-433" title="inigomontoya" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/12/inigomontoya.jpg?w=300" alt="" width="300" height="209" />Si en algo no estoy del todo feliz al haber crecido en una familia de ateos convencidos, es con la celebración de las fiestas navideñas. No es que en mi casa no se celebrasen, jamás faltó la fiesta, jamás faltó un regalito para cada uno de los niños ni la decoración al uso, ni el muérdago en la puerta. Simplemente es que nunca conseguí comprender del todo eso que los yanquis venden al por mayor, y se llama <em>“Espíritu navideño”</em>. Yo no tengo de eso, ni siquiera sé lo que es.</p>
<p>Soy como un observador que carece de la información genética necesaria para interpretar el fenómeno. Estoy inserto en un grupo humano que funciona durante diez meses y medio con relativa normalidad, siguiendo unos patrones de comportamiento y respetando el dictamen irrevocable de un sinnúmero de estadísticas que a veces, en lugar de revelarnos cómo nos comportamos, nos dicen cómo <em>debemos</em> hacerlo.</p>
<p>Entonces, de repente, al acercarse el final del año y sin previo aviso, los emporios comerciales dan el pistoletazo de salida, y comienza el período navideño, que al igual que el desgaste de los polos o las temperaturas medias de la superficie terrestre, desde mi niñez hasta hoy, esta época de crisis colectiva se ha ampliado a razón de cinco o seis horas anuales: antes la navidad duraba dos semanas. Hoy, ya estamos en el mes y medio, y dentro de trescientos años se prevé que dure catorce meses al año, superponiéndose de un año para otro y generando una escasez mundial de juguetes, frutos secos, turrones y muérdago de plástico que llevará a la crisis economía mundial, definitiva y total, que acabará para siempre con la especie humana.</p>
<p><span id="more-432"></span>Para más inri, crecí en un país en el que la navidad se celebra con cuarenta grados de calor, y como se trata de una tradición inamovible, regida por leyes divinas que nadie se atreve a contravenir, nos pasábamos dos o tres semanas desparramando nieve fingida en árboles de plástico, venerando a un macaco rojo y barbudo que nunca nadie supo explicar de dónde había salido, enchufando lucecitas de colores que olían a plástico quemado, y comiendo pavo y turrón y almendras y nueces y bellotas, víctimas de una serie de severas indigestiones y padeciendo un constante exceso de consumo calórico y aún así, haciendo gala de una completa carencia de sentido del ridículo, mirábamos películas invernales y jugábamos a imitar la risa gutural del gordo rojo: <em>Ho ho ho ho!</em></p>
<p>La completa ausencia de fervor religioso en el seno de mi familia completaba el cuadro de confusión general, porque no se hablaba de la tradición, ni de la Virgen María, ni del niño Jesús ni nada de eso. Simplemente <em>“era navidad”</em> y ya está. Entonces los niños observábamos ese repentino giro en las costumbres de mis padres con sorpresa y desconcierto, pero sabiendo como sabíamos, que en la culminación del proceso caían regalos, elegíamos no preguntar demasiado, por si las moscas.</p>
<p>Algunos años después, cuando me hice adulto, la cosa no hizo más que empeorar. No solamente me quedaba fuera del sentimiento colectivo por falta de raíces cristianas, sino por convencimiento personal. Empecé a detestar la última quincena de diciembre, hasta el día treinta, porque la fiesta de año nuevo siempre fue de mis preferidas, mucho menos encorsetada, menos comercializada, menos encerrada en símbolos que no me identifican. Para colmo de males, hace diez años me vine a vivir a Europa, y entonces, a la desazón propia de detestar la fiesta, de estar lejos de la familia y los amigos, se sumaron el desencanto, la indignación y la vergüenza de observar y ser parte de un despilfarro grotesco y absurdo cimentado en la opulencia económica. No es que en la Argentina no sea vergonzoso y disparatado el consumo rabioso de la navidad, pero en Europa la cosa se dispara hasta un límite que supera la imaginación. Las montañas de regalos, las fortunas que gastan los ayuntamientos en llenar las ciudades y los pueblos con – literalmente – millones de lucecitas de colores y motivos navideños, el derroche de energía y la campaña de consumo son completamente babélicos, disparatados, desmesurados y vergonzosos en un continente que se ufana públicamente de preocuparse por la pobreza del tercer mundo y comprometerse con el medio ambiente y la ecología.</p>
<p>Pero todo guerrero tiene su Talón de Aquiles, y el mío, sin lugar a dudas, y sin caer en el despropósito común de utilizarlos como explicación y excusa de algunos de los más sonados disparates del mundo de los adultos, son mis hijos. Cuando son muy pequeños, digamos hasta los tres años, la navidad les resbala como la baba que se les cae de la boca. Ni la entienden, ni les importa, y los adultos nos frustramos viendo cómo, tras sepultarlos bajo una montaña de regalos que los supera en altura, volumen y peso, los niños prefieren jugar con el papel roto de los envoltorios, y casi ni se dan cuenta de que su patrimonio personal se ha visto incrementado considerablemente.</p>
<p>Pero después, cuando son un poquito más grandes, conseguimos convencerlos, y entonces esperan la navidad con ilusión y con verdadera ansiedad. Nosotros llenamos la casa de motivos navideños, y aprovechamos al vuelo la ocasión para el chantaje: <em>“Mirá que los reyes están viendo todo, y si no comés no te van a dejar regalos”</em>, decimos, apuntando con el dedo al pesebre en el que los muñequitos observan con sus miradas petrificadas el despropósito.</p>
<p>Hace un par de navidades, en los días previos a la nochebuena, estábamos un día jugando en una plaza con Pablo y Gloria. Éramos piratas, y él, un héroe espadachín con una vara de sauce. Unos bancos de piedra eran la borda del barco, y corríamos y saltábamos, disfrutando del juego.</p>
<p>Pablo, que por entonces aprendía a saltar desde la sorprendente altura de cuarenta y cinco centímetros, estaba de pie sobre el banco de piedra. Con un gesto atlético y osado, saltó hacia dentro de mi bajel, gritando a voz en cuello:</p>
<blockquote><p>-          ¡Al reportaje!</p></blockquote>
<p>Acto seguido, con valor y gallardía, apuntó su vara de sauce al centro de mi pecho, sin poder evitar que se flexionase ligeramente, pero sin perder por eso su estampa de héroe rescatando a su dama de los malvados piratas. Me miró fijamente a los ojos, y por primera vez en su vida, me amenazó:</p>
<blockquote><p>-          ¡Te mataré&#8230; Bellota!</p></blockquote>
<p>Sus ojitos marrones eran luz y fuego, eran ilusión infinita y, sobre todo, felicidad. Entre risas, lo abracé y lo besé, cosa por supuesto impropia de un auténtico y malvado pirata, me explicaba él intentando zafarse del abrazo para continuar el combate. Ese día entendí que había perdido una batalla conmigo mismo, entendí que a pesar de no estar de acuerdo, que a pesar de no creer y a pesar de la vergüenza y el despilfarro, un solo instante de ilusión en los ojos de mis hijos es suficiente para motivarme a celebrar la navidad, el hanuka y hasta un ritual de sacrificio umbanda, si hace falta. Ojalá sea capaz de encontrar el equilibrio entre alimentar esa ilusión y mantener la cordura y la coherencia.</p>
<p>Ojalá fuésemos capaces, entre todos, de garantizar, al menos una vez al año, y sin importar lo sagrado de la ocasión, un brillo de ilusión genuino en los ojos de cada niño del planeta. Ojalá pudiésemos crear una forma menos vergonzosa, menos opulenta y menos despilfarradora de regalarle ilusión a nuestros hijos, como por ejemplo, jugar con ellos con los trozos de papel de colores, en lugar de enseñarles el aprecio por el valor de los juguetes.</p>
<p style="text-align:right;"><em>Feliz navidad para todos.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Aprendiz de Brujo.</em></p>
<p><a href="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif"><img class="alignright size-full wp-image-123" title="PILUX" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif" alt="" width="132" height="37" /></a></p>
<p><a href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Faprendizdebrujo.net%2F2009%2F12%2F08%2Fte-matare-bellota%2F&amp;linkname=%C2%A1Te%20matar%C3%A9...%20Bellota!"><img src="http://static.addtoany.com/buttons/share_save_256_24.png" alt="Share" /></a></p>


<p>Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá'>El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología'>Ideología</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología (versión remasterizada)'>Ideología (versión remasterizada)</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/06/06/la-nueva-lucha-por-la-supervivencia-del-bicho-canasto/' rel='bookmark' title='Permanent Link: La nueva lucha por la supervivencia del bicho canasto'>La nueva lucha por la supervivencia del bicho canasto</a></li>
</ol></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/08/te-matare-bellota/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Charlas de Hombre a Hombre II: Un nuevo enfoque</title>
		<link>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/01/charlas-de-hombre-a-hombre-ii-un-nuevo-enfoque/</link>
		<comments>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/01/charlas-de-hombre-a-hombre-ii-un-nuevo-enfoque/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 16:17:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aprendiz de Brujo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de las cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[honestidad]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[verdad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://aprendizdebrujo.net/?p=409</guid>
		<description><![CDATA[Recordarán quienes sigan las vicisitudes de la accidentada vida emocional de mi hijo Pablo (ver Charlas de Hombre a Hombre y Charlas de Mujer a Mujer), que dejamos el relato de sus tribulaciones amorosas en el álgido punto en que su pretendida, acosada por el ímpetu seductor de más de dos y de más de [...]


Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/07/04/charlas-de-hombre-a-hombre-iii-gracias-por-el-futbol/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Charlas de hombre a hombre III: Gracias por el fútbol'>Charlas de hombre a hombre III: Gracias por el fútbol</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/09/02/charlas-de-hombre-a-hombre/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Charlas de hombre a hombre'>Charlas de hombre a hombre</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/01/el-ano-nuevo-de-la-epoca-del-dos-mil-cero/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El año nuevo de la época del dos mil cero'>El año nuevo de la época del dos mil cero</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/09/06/charlas-de-mujer-a-mujer/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Charlas de mujer a mujer'>Charlas de mujer a mujer</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología'>Ideología</a></li>
</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-410" title="LukeVaderEndor" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/12/lukevaderendor.jpg?w=300" alt="" width="300" height="213" />Recordarán quienes sigan las vicisitudes de la accidentada vida emocional de mi hijo Pablo (ver <em><a href="http://aprendizdebrujo.net/2009/09/02/charlas-de-hombre-a-hombre/" target="_blank">Charlas de Hombre a Hombre</a> </em>y <em><a href="http://aprendizdebrujo.net/2009/09/06/charlas-de-mujer-a-mujer/" target="_blank">Charlas de Mujer a Mujer</a></em>), que dejamos el relato de sus tribulaciones amorosas en el álgido punto en que su pretendida, acosada por el ímpetu seductor de más de dos y de más de tres pequeños romeos, se decidía por el que la atacaba menos, y le enseñaba el intrincado y fascinante mundo de los gusanos de tierra.</p>
<p>Ensombrecido por la derrota, Pablo eligió el camino que tantas veces nos hemos prometido algunos a nosotros mismos: <em>“Nunca más me voy a enamorar de nadie”</em>. Simplemente lo decidió y ya está, de un día para otro, Celia quedó borrada para siempre de su dolorido corazón.</p>
<p>Nosotros, como padres modernos y sin prejuicios que somos, siempre le hemos dicho a Pablo que se pueden casar también hombres con hombres y mujeres con mujeres, y que, llegado el caso, pueden adoptar niños. Así que rápidamente halló la solución definitiva y perfecta para su mal de amores:</p>
<p><span id="more-409"></span>-          Papá, ya lo decidí: me voy a casar con el Alex. – es su mejor amigo y compañero de clase.</p>
<p>-          ¿Sí? – pregunté, sorprendido.</p>
<p>-          Sí, total, vamos y buscamos un niño de ésos, y ya está.</p>
<p>-          Vale, me parece perfecto.</p>
<p>Durante varias semanas mantuvo esa postura. El tema salía con relativa frecuencia, y él ya hacía sus planes. Dado que su intento previo de hacerlo su hermano y traerlo a vivir a casa había fracasado repetidas veces frente a nuestra negativa y la de los padres de Alex, había decidido que ni bien pudiesen irían a vivir juntos: vida resuelta. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que una tarde de sábado, mientras perréabamos toda la familia en el sofá, a Gloria y a mí nos dio por besarnos (cosa que por otra parte hacemos con frecuencia y que los niños habían visto ya miles de veces). Algo llamó la atención de Pablo, y preguntó:</p>
<p>-          ¿Por qué os besáis?</p>
<p>-          Bueno&#8230; porque somos novios, y los novios hacen eso: se besan.</p>
<p>-          Ah&#8230; ¿Todos los novios se besan?</p>
<p>-          Claro. Mira, por ejemplo tú, si te vas a casar con Alex, tendrás que dormir con él y darle besos en la boca, como todos los novios.</p>
<p>Primero puso cara de incredulidad, pero la seriedad mía y de su madre le confirmaron que se trataba de una verdad como un templo: <em>Los novios se besan en la boca</em>. Entonces su carita se contrajo y los planes de las últimas semanas quedaron instantáneamente desbaratados con una sola exclamación:</p>
<blockquote><p>-          ¡¡¡¡¡Qué asco!!!!!</p></blockquote>
<p>Su futuro estaba nuevamente oscuro. La boda se suspendió para siempre en el mismo momento en el que supo que entre sus deberes conyugales se encontraba la pernoctación conjunta y el intercambio salival. De nuevo estábamos como al principio&#8230; ¡Cinco años y el pescado sin vender!</p>
<p>Pero el cerebrito inquieto de mi joven <em>padawan</em> no se detiene nunca. Durante los días siguientes a la fatídica conversación durante la que descubrió algunos oscuros secretos de la vida matrimonial, Pablo dedicó largas horas de plaza a mantener cónclaves secretos con Alex y tres miembros más de la cofradía, llamémosles, como siempre, para mantener su anonimato, Xavi, Jorge y Pedro. Sabiendo que tramaban algo, ayer, después del baño, aproveché que estábamos solos, mientras lo secaba y vestía, y le dije:</p>
<p>-          Ahora que no nos escucha mamá, cuéntame: ¿Te gusta alguna chica?</p>
<p>-          No, papá. ¿Por qué siempre quieres que me guste alguna niña? – se enfadó, con toda razón.</p>
<p>-          No, no, no quiero que te guste alguna. Te lo pregunto para saber, para que hablemos de hombre a hombre.</p>
<p>Inmediatamente reconoció el santo y seña de las secretas confesiones masculinas, y sus ojos se iluminaron instantáneamente con ese brillo de travesura y confidencia que solamente los niños logran de manera auténtica. Entonces me abrió su corazón.</p>
<p>-          No, papá. Ya lo tengo todo decidido. Yo, Alex, Xavi, Jorge y Pedro no nos vamos a casar nunca. Vamos a vivir todos juntos en una casa sin novias, donde no pueden entrar las niñas.</p>
<p>-          ¿Ninguna mujer?</p>
<p>-          No.</p>
<p>-          ¿Y qué van a hacer?</p>
<p>-          Vamos a hacer fiestas. Tú podrás venir, y mamá también. Todas nuestras mamás y nuestros papás podrán venir, pero las otras niñas no.</p>
<p>-          Pero Pablo, me parece que cuando sean más grandes van a querer que vayan niñas a las fiestas.</p>
<p>-          No. Ninguna niña.</p>
<p>-          Pero se van a aburrir todos los chicos solos en la casa.</p>
<p>-          No nos vamos a aburrir. Vamos a jugar a todas las cosas que las niñas nunca quieren jugar.</p>
<p>-          ¿Y los otros chicos que tengan novia?</p>
<p>-          Pueden venir, pero tienen que dejar a las novias abajo.</p>
<p>Llegado este punto de la conversación, no pude más que reírme en silencio, para no herirlo, y tuve claras dos enseñanzas de su corazoncito infantil, que son tan obvias que a veces no nos paramos a pensarlas. La primera es lo mucho que el amor tiene de exclusión. Al final importa poco si es un niño, una niña o varios: el asunto es tener un núcleo fuerte de vínculos en los que el resto del mundo queda fuera. De alguna manera él intuye que los seres humanos siempre necesitamos pertenecer a algo especial. Los afortunados encuentran el amor, y si son muy afortunados (como en mi caso particular) uno o dos amigos con los que tener algo tan especial y único que una frontera invisible lo separa del resto de nuestro universo afectivo. La segunda fue que el amor, cuando es verdaderamente puro, como en el caso de los niños, no se detiene a considerar detalles como el sexo o <em>lo que debe ser</em>. Pablo ama verdaderamente a su amigo Alex, y quiere compartir su vida con él. Pongamos las dificultades que pongamos los adultos, él encontrará siempre su camino, y aunque no sea un camino posible, será un camino verdadero.</p>
<p><a href="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif"><img class="alignright size-full wp-image-123" title="PILUX" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif" alt="" width="132" height="37" /></a></p>
<p><a href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Faprendizdebrujo.net%2F2009%2F12%2F01%2Fcharlas-de-hombre-a-hombre-ii-un-nuevo-enfoque%2F&amp;linkname=Charlas%20de%20Hombre%20a%20Hombre%20II%3A%20Un%20nuevo%20enfoque"><img src="http://static.addtoany.com/buttons/share_save_256_24.png" alt="Share" /></a></p>


<p>Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/07/04/charlas-de-hombre-a-hombre-iii-gracias-por-el-futbol/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Charlas de hombre a hombre III: Gracias por el fútbol'>Charlas de hombre a hombre III: Gracias por el fútbol</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/09/02/charlas-de-hombre-a-hombre/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Charlas de hombre a hombre'>Charlas de hombre a hombre</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/01/el-ano-nuevo-de-la-epoca-del-dos-mil-cero/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El año nuevo de la época del dos mil cero'>El año nuevo de la época del dos mil cero</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/09/06/charlas-de-mujer-a-mujer/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Charlas de mujer a mujer'>Charlas de mujer a mujer</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología'>Ideología</a></li>
</ol></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://aprendizdebrujo.net/2009/12/01/charlas-de-hombre-a-hombre-ii-un-nuevo-enfoque/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El verdadero flagelo de la Humanidad</title>
		<link>http://aprendizdebrujo.net/2009/11/11/el-verdadero-flagelo-de-la-humanidad/</link>
		<comments>http://aprendizdebrujo.net/2009/11/11/el-verdadero-flagelo-de-la-humanidad/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 18:09:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aprendiz de Brujo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento Científico]]></category>
		<category><![CDATA[aprendiz de brujo]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[maldad]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[verdad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://aprendizdebrujo.net/?p=341</guid>
		<description><![CDATA[Si el Siglo XX fue Cambalache, problemático y febril, el XXI no se está quedando atrás en ninguna de las categorías en las que es posible clasificar los males de este mundo, pero con la ventaja añadida de que ahora vivimos de pleno la era de la hiperinformación, que por cierto, no importa mucho si [...]


Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá'>El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/02/13/mi-furia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Mi Furia'>Mi Furia</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/22/dai-verde-o-la-conveniencia-de-la-iniciacion-temprana-en-la-vida-friki/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki'>Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/06/volver-a-la-nada-de-los-ultimos-veinte-anos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Volver a la nada de los últimos veinte años'>Volver a la nada de los últimos veinte años</a></li>
</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-342" title="Apocalipse" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/11/apocalipse.jpg?w=300" alt="Apocalipse" width="300" height="241" /></p>
<p>Si el Siglo XX fue <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cambalache" target="_blank">Cambalache,</a></em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cambalache" target="_blank"> </a><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cambalache" target="_blank">problemático y febril</a></em>, el XXI no se está quedando atrás en ninguna de las categorías en las que es posible clasificar los males de este mundo, pero con la ventaja añadida de que ahora vivimos de pleno la era de la <em>hiperinformación</em>, que por cierto, no importa mucho si es buena o mala, o la fiabilidad de la fuente, sino que sea mucha, variada, atractiva y, si es posible, de colores. Hoy por hoy, cualquier persona lee un titular en cualquier sitio de internet y sale vociferando a gritos:</p>
<blockquote><p>-          ¡Cacho! ¡Que parece que al final Einstein era un maricón reprimido que inventó la bomba atómica para vengarse de su padre, que por cierto le pegaba y le metía los cuernos a la mamá con la pescadera!</p></blockquote>
<p>Cacho, que ya no se sorprende de nada, escucha atentamente y dos horas más tarde, en el bar con los amigos, suelta:</p>
<blockquote><p>-          Dicen que el científico ese que inventó la vacuna contra la rabia, sí, ese de los pelos de loco que sacaba la lengua. Parece que el padre lo violaba desde chiquito y por eso le pidió a los yanquis plata para hacer una bomba atómica para matar a la pescadera. Y eso no es nada, la madre era una loca de mierda que le buscaba amantes al esposo mientras hacía la compra.</p></blockquote>
<p><span id="more-341"></span>Solamente veinticuatro horas después, la información ha recorrido el mundo, mutado varias veces de naturaleza y significado, y ya nadie se pregunta nada sobre la veracidad de su origen. Ni siquiera sobre la factibilidad de lo que se cuenta, simplemente todo está ahí, a mano, disponible, alcanzable a cuatro <em>clicks </em>de distancia, y no hace falta más que diez minutos para estar al día con todo, al tanto de todo. No procesamos. Leemos con la misma cara datos estadísticos sobre la propagación del sida en áfrica que interesantísimas reflexiones de una ex-mujer de un ex-torero que ahora que es ex–drogadicta en las que opina que es una vergüenza que el Real Madrid haya perdido 4 a 0 con el Alcorcón, y de paso analiza el flagelo de la prostitución callejera: <em>¡Qué inmoralidad, habrase visto!</em> En el noticiero de la noche pasan un atentado en Bagdad filmado con un teléfono móvil en el que se ven personas volando en pedazos, pero tan poco fuego (no se parece en nada a las bombas de las películas) le quita realismo y nosotros seguimos masticando la pizza tranquilamente, mientras la conductora pone cara de circunstancia y da paso a la noticia siguiente: una viejecita que vive en un pueblo llamado <em>Pedorrón de la Montaña</em> acaba de cumplir ciento cuatro años y todavía va solita al baño y todos los días se compra ella misma el pan. La entrevistan en directo pero no se entiende nada de lo que dice porque no le quedan casi dientes, así que nadie pone en duda de que es una noticia para horario <em>premium</em>, mucho más importante que la bomba de Bagdad, y por cierto, la pizza está riquísima, aunque las mafias internacionales trafiquen carne humana por todo el globo sin que nadie les pare los pies, porque es buen negocio.</p>
<p>Mientras tanto la gente se muere de hambre por la mitad del planeta, observados en directo por televisión por la otra mitad del planeta, obesa a base de pizza y comida china, la desertización avanza más que nunca, el amazonas parece ya la plaza de mi barrio y <em>Toti</em> de <em>Gran Hermano XXXIV</em> reinventa la gramática para gritarle a <em>Chechi</em> que lave la cocina de una puta vez, al mismo tiempo que en el canal de al lado doscientos catorce africanos, mujeres embarazadas y menores entre ellos, mueren ahogados al intentar alcanzar las costas europeas en barquitos de papel. <em>¡Qué barbaridad!</em>, pero resulta que el <em>zapping</em> no se detiene, y en otra cadena una tribuna de expertos opinólogos enjuician y condenan a una famosa porque resulta absolutamente inaceptable que haya vuelto de Cuba con un amante veinte años menor, que no tiene ningún reparo en reconocer públicamente que quería salir de Cuba, y con tal de hacerlo es capaz de hacerle el amor a lo que le pongan delante, y con la misma infinita sabiduría critican el plan de la OMS contra la gripe A. Barack Obama capitaliza esperanzas ajenas alrededor del planeta, mientras con la mano izquierda recoge el nóbel de la paz, con la derecha firma un decreto para mandar más tropas a Afganistán y sonríe a la cámara sin saber todavía qué mierda va a hacer con Guantánamo.</p>
<p>Nosotros, contentos después de habernos limpiado con la servilleta el exceso de salsa de la pizza, absorbemos todo el cóctel informativo mientras criamos a la que será la generación de hombres y mujeres más expuesta a la desinformación informativa de la historia de la humanidad, pero tenemos la conciencia tranquila porque pagamos religiosamente los impuestos y las actividades extraescolares.</p>
<p>La tierra se desangra. Los políticos son cada vez más cínicos y más voraces. Los pobres son muy pobres y los ricos-pobres del primer mundo creemos que somos pobres e intentamos ser más ricos, mientras los ricos universales, los de verdad, ya no tienen reparo ni vergüenza por la exaltación de la opulencia más obscena. La Real Federación Española de Fútbol amenaza con suspender la competición porque a los futbolistas con sueldos de siete dígitos les quieren subir los impuestos y… Y podría seguir durante muchas páginas, pero resulta que no es el tema de este artículo.</p>
<p>Lo que de verdad nos preocupa, el verdadero flagelo de la humanidad, lo que nos está matando como especie y pone el peligro el planeta no son las mafias ni los políticos ni la falta de escrúpulos de algunos ni las guerras ni el hambre: es el aburrimiento. Los mejores esfuerzos e ingentes cantidades de dinero público y privado en el mundo occidental se destinan a combatir el aburrimiento, por encima del hambre, la salud pública, la escolarización de calidad y que los españoles aprendan utilizar dulce de leche en la repostería.</p>
<p>Y es que nos da verdadero pánico tener por delante más de doce minutos sin nada que hacer. No soportamos la idea de tener que ser el motor de la actividad. Necesitamos algo, la televisión, el cine o cincuenta tipos haciendo castillos humanos. Algo que contemplar, maquinaria engrasada de divertimento que nos evite el terrible e innecesario esfuerzo de inventar nada, de reflexionar, de tomarnos un domingo para caminar con la mente en blanco, o preparar una comida rica para los amigos, que nos lleve cinco o seis horas de cocina. Hemos invertido tanto esfuerzo y tanta creatividad en automatizar, en hacer todo instantáneo, que está desapareciendo el gusto por conseguir las cosas con esfuerzo, por fabricar las cosas antes de utilizarlas, por divertirnos introspectivamente.</p>
<p>Nuestros hijos ya no sabrán reírse de sí mismos, ni para qué sirve un martillo, ni el significado de la palabra <em>arreglar</em>, ni que el caldo puede ser algo diferente a un poliedro envuelto en papel de plata, ni que <em>jugar</em> puede ser algo diferente a un mando inalámbrico conectado a un procesador de alto rendimiento, ni qué es un barrilete, ni cómo se juega al <em>veo veo</em>, ni saltar a la cuerda, ni la forma de un pollo vivo, pero por suerte y gracias a todo lo que han inventado nuestros abuelos, perfeccionado nuestros padres y luego pervertido nosotros, sabrán instantáneamente qué opina una estrella adolescente sobre el sexo antes del matrimonio, o que <em>McDonald´s</em> cría vacas deformes en laboratorios secretos con la oscura intención de alimentar a una rubia neumática que te seduce para robarte los riñones en una bañera repleta de hielo.</p>
<p>Menos mal que, a pesar de todo, podemos estar razonablemente seguros de no aburrirnos durante los próximos veinticinco años, que para algo pagamos impuestos, carajo.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-123" title="PILUX" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif" alt="PILUX" width="132" height="37" /></p>
<p><a href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Faprendizdebrujo.net%2F2009%2F11%2F11%2Fel-verdadero-flagelo-de-la-humanidad%2F&amp;linkname=El%20verdadero%20flagelo%20de%20la%20Humanidad"><img src="http://static.addtoany.com/buttons/share_save_256_24.png" alt="Share" /></a></p>


<p>Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/04/11/el-juicio-de-los-jueces-y-el-inmenso-orgullo-de-su-papa/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá'>El juicio de los Jueces y el inmenso orgullo de su Papá</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/02/13/mi-furia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Mi Furia'>Mi Furia</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/22/dai-verde-o-la-conveniencia-de-la-iniciacion-temprana-en-la-vida-friki/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki'>Dai Verde o la conveniencia de la iniciación temprana en la vida friki</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/01/06/volver-a-la-nada-de-los-ultimos-veinte-anos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Volver a la nada de los últimos veinte años'>Volver a la nada de los últimos veinte años</a></li>
</ol></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://aprendizdebrujo.net/2009/11/11/el-verdadero-flagelo-de-la-humanidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ideología</title>
		<link>http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/</link>
		<comments>http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 18:37:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aprendiz de Brujo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de las cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Científico]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://aprendizdebrujo.net/?p=295</guid>
		<description><![CDATA[Con motivo de su publicación en una revista digital, este artículo ha sido corregido. Puedes leer la versión nueva haciendo click aquí. Desde chiquito, muy chiquito, tuve una ideología. Me la regalaron mis papás en una cajita de cartón color madera, atada con una cinta verde. Es el primer regalo que recuerdo en mi vida, [...]


Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología (versión remasterizada)'>Ideología (versión remasterizada)</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/14/domingos-rituales/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Domingos rituales'>Domingos rituales</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/05/30/el-color-de-los-recuerdos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El color de los recuerdos'>El color de los recuerdos</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/21/sobre-la-crueldad-de-los-ninos-y-la-nariz-de-mi-tia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía'>Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-298" title="ideologia" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/10/ideologia.jpg" alt="ideologia" width="299" height="299" /></p>
<blockquote><p>Con motivo de su publicación en una revista digital, este artículo ha sido corregido. Puedes leer la versión nueva haciendo click <a href="http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/" target="_self">aquí</a>.</p></blockquote>
<p>Desde chiquito, muy chiquito, tuve una ideología. Me la regalaron mis papás en una cajita de cartón color madera, atada con una cinta verde. Es el primer regalo que recuerdo en mi vida, cuando cumplí los cuatro años. Abrí la caja y allí estaba, blanca, con pintitas muy pequeñas de colores limpios que salpicaban un pelaje algodonado y suavecito al tacto. Yo la quería mucho, porque era una ideología graciosa, juguetona y dulce. Cuando me veía se estremecía y me saltaba a los brazos, feliz. Yo la acariciaba y la besaba. La cuidaba como a nada en este mundo. Era una buena ideología. Era una ideología que hablaba de ser un buen hombre en el futuro, en un planeta un poco más cuerdo y más justo. Era una ideología generosa, que me hacía pensar en los demás.</p>
<p>Dormía conmigo en mi cama de niño, y me ayudaba a tener sueños bonitos. Cuando aparecía un sueño malo, al despertar sobresaltado mi ideología me consolaba, se acurrucaba contra mí y me contaba historias divertidas en las que los buenos ganábamos siempre, me prometía una vida genial cuando fuese mayor.</p>
<p>Cuando empecé la escuela primaria, un día la quise llevar, convencido de que mi ideología tenía que conocer ese lugar donde pasaba tan largos ratos de mi vida. Mis padres me dijeron que no. “<em>Una ideología es muy importante, algo que hay que cuidar mucho. No la saques de casa, a ver si la vas a perder”</em>, dijeron, balanceando el dedo índice, como hacen los mayores cuando quieren dar énfasis a una orden, pero que parezca un consejo sensato. Yo no hice caso. Me gustaba tanto mi ideología que me la escondí en la ropa, contento por el cosquilleo agradable que me hacía en contacto con la piel, agarrándose con sus manitos suaves de ideología buena.</p>
<p><span id="more-295"></span>Durante el transcurrir de la mañana, me di cuenta de que mi ideología me hacía un niño mejor. Ese día presté mis lápices, no peleé con los demás, y en el recreo, persuadido por ella, decidí compartir las cuatro galletas que llevaba con tres niños que no eran amigos míos, de esos con los que nadie quiere jugar y que siempre están solos en un rincón del patio, a los que además, en un acceso de amistad repentina, invité a mi cumpleaños, que no sería hasta varios meses después.</p>
<p>Desde entonces nos hicimos inseparables por completo. Bastaba que me vistiese para que ella se me trepara a un bolsillo, dispuesta a venir conmigo a donde fuese. Yo se lo permitía, porque cuando ella estaba cerca me sentía seguro, y mucho mejor que cuando no lo estaba.</p>
<p>Nos hicimos adolescentes juntos. A ella le salieron unas tetitas incipientes, y se le estilizó la figura. A mí no me salía la barba, pero por suerte perdí la voz de pito y los demás dejaron de confundirme con una niña, a pesar de llevar el pelo muy largo. Entonces nos preocupábamos mucho por los demás, participábamos en política estudiantil y estábamos – mi ideología y yo – convencidos de estar construyendo un mundo mejor, de estar llamados y destinados a encabezar una rebelión que trajese por fin justicia, una revolución en toda regla. Una vez nos enfrentamos con la policía, y cuando el escuadrón antidisturbios cargó contra doscientos cincuenta adolescentes asustados como si fueran mercenarios en pie de guerra, mi ideología y yo nos asustamos mucho. Ella más que yo. Se escondió debajo de mi cama y no quería salir. Recuerdo que fue la primera vez que, juntos, nos preguntamos para qué todo esto. Al final la convencí, y organizamos una manifestación de protesta que una semana después convocó a varios miles de estudiantes. Al volver a casa, después de esa segunda manifestación, solos en la penumbra de mi habitación la miré con detenimiento, y me di cuenta de que ya era una mujercita. Los labios asomaban entre sus pelitos blancos, más rojos que nunca, y sus pintitas de colores estaban en flor. También descubrí sus primeras cicatrices. Una marca muy fea le cruzaba el pecho, pero la llevaba con orgullo y elegancia.</p>
<p>Cuando terminé la escuela secundaria, contaba los años por desengaños amorosos y políticos. La Argentina se ultraliberalizaba y yo ampliaba mis horizontes. Entonces comencé a no llevarla conmigo siempre que salía de casa, como había hecho toda la vida, sino solamente algunas veces. Cuando me veía con amigos, fumaba porros y me emborrachaba no la invitaba a venir conmigo. Su salud desmejoró. El pelaje blanco perdió brillo, y todas las pintitas de colores vivos de antaño se pintaron de ceniza. Sus cicatrices eran más evidentes que nunca, pero yo, sin embargo, me sentía intacto.</p>
<p>Y después llegó la vida casi adulta. Empecé a trabajar en una corporación multimedios, y comenzó a interesarme seriamente el dinero. Me compré tres trajes y ocho corbatas, y por esos días la guardé de nuevo en la misma cajita de cartón en que me la habían regalado, y puse la caja en lo más alto del armario. Así pude evitar el asco que me producía la mecánica empresarial en la que estaba metido, y dedicarme a crecer profesionalmente. Por primera vez, el huequito junto a mi pecho que antes ocupaba mi ideología de toda la vida, pude llenarlo de ambición. Me fue muy bien. No hice dinero porque trabajando para otros no se hace dinero, pero hice ganar mucho dinero a mis jefes, y me sentía contento y orgulloso. Sin remordimientos.</p>
<p>Cuatro años más tarde, con tres úlceras a cuestas y seis trajes más en mi armario, me sentí agotado. Entonces decidí irme a vivir a España. Fueron momentos difíciles, porque desarmar una casa y una vida, por más que se haga con ilusión, es algo que siempre duele. Revolviendo papeles viejos y trasvasando cajas y cosas acumuladas durante años y varias mudanzas, apareció la cajita de cartón que me habían regalado mis padres. La abrí, lleno de nostalgia, y dentro, contra todo pronóstico, mi ideología seguía viva. Estaba muy desmejorada, eso sí. Se le había caído bastante pelo, y tenía la piel de un color rosado pálido medio enfermizo, los ojos sin brillo y los labios no tan besables como antaño. Quise acariciarla, pero estaba dolida y ofendida, así que cerré la caja con un enorme sentimiento de culpa. En el proceso de dejar en cajas lo que no podía traerme a Europa, tuve una duda mortal: ¿La dejaba o la traía? Pensé que hacía tanto tiempo que no la utilizaba que no valía la pena cargar con el peso, porque los dueños de los aviones no entienden nada de recuerdos ni de nostalgia, y mucho menos de buenas ideologías heredadas de los padres de uno. Al final, la certeza de que, aún maltrecha y desmejorada, era el mejor regalo que mis padres me habían hecho, decidí traerla.</p>
<p>Una vez instalado en Barcelona, la cajita fue a parar al fondo de un armario nuevamente, y, ocupado como estaba en abrirme paso en el primer mundo, la olvidé sin culpas.</p>
<p>Luego conocí a Gloria, y un poco de tiempo después llegó el primer embarazo. Pablo nació al principio de un verano caluroso y feliz, durante el que vivíamos temporalmente en Málaga, nuevamente invadidos de cajas de tantas y tantas mudanzas. La primera vez que lo tuve en brazos mi mundo entero tembló, y mi sistema de creencias se tambaleó para volver a cimentarse completamente. Al ser padre no se puede evitar sufrir por toda la injusticia contra los niños que hay en este mundo.</p>
<p>A final de ese año nos volvimos a vivir a Barcelona, y volvimos a abrir las cajas tantas veces mudadas y vueltas a mudar. Recuerdo que había armado la cuna de mi hijo, y estaba solo en su habitación, cubierto de polvo y cansado por el esfuerzo. Había vaciado una caja y me disponía a plegarla para tirarla a la basura, cuando advertí que en el fondo quedaba la cajita de cartón de color madera. Estiré las manos y me la puse sobre el regazo, temblando por una emoción nueva y desconocida. Temí que al abrirla mi ideología se hubiese transformado en un animal herido, que me saltase a la cara con intención de herirme, con toda razón. Contra todo pronóstico, cuando desanudé la cinta verde, la encontré como era cuando me la regalaron, un ovillito blanco brillante y peludo, con sus pintitas de colores renacidas y dos ojazos tiernos y dulces. El corazón me latió fuerte. La tomé entre mis manos y la acerqué a mi cara, como tantas otras veces, pero esta vez con lágrimas en los ojos. Ella estiró sus manitos suaves, recogió una lágrima mía y se lavó lentamente la carita. Después me besó en una mejilla. Me levanté, y con el sabor salado en los labios la deposité suavemente en la cunita de Pablo. Vi que no tenía ninguna cicatriz. Ella me miró, sonrió y se hizo un ovillo junto al cuello de mi hijo.</p>
<p>Ahora Pablo tiene cinco años, y no se separa de ella. Está saludable y crece otra vez fuerte y bonita como nunca. Pablo no deja que nadie la toque, porque la ha hecho suya, pero cuando él duerme y Gloria no me ve, me acerco sigilosamente a su cama y la tengo en mis brazos un ratito. Nos miramos profundamente a los ojos, y ya no hacen falta palabras entre nosotros. No quedan heridas abiertas. Simplemente, ella sabe que confío plenamente en ella para que enseñe a mis hijos a ser buenas personas.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-123" title="PILUX" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif" alt="PILUX" width="132" height="37" /></p>
<p><a href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Faprendizdebrujo.net%2F2009%2F10%2F26%2Fideologia%2F&amp;linkname=Ideolog%C3%ADa"><img src="http://static.addtoany.com/buttons/share_save_256_24.png" alt="Share" /></a></p>


<p>Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología (versión remasterizada)'>Ideología (versión remasterizada)</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/14/domingos-rituales/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Domingos rituales'>Domingos rituales</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2010/05/30/el-color-de-los-recuerdos/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El color de los recuerdos'>El color de los recuerdos</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/21/sobre-la-crueldad-de-los-ninos-y-la-nariz-de-mi-tia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía'>Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/26/y-en-el-2010-tambien/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Y en el 2010 también'>Y en el 2010 también</a></li>
</ol></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>26</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sobre la evolución del asco</title>
		<link>http://aprendizdebrujo.net/2009/10/01/sobre-la-evolucion-del-asco/</link>
		<comments>http://aprendizdebrujo.net/2009/10/01/sobre-la-evolucion-del-asco/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 01 Oct 2009 13:45:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aprendiz de Brujo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Acerca de las cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Científico]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[cosas pequeñas]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://aprendizdebrujo.net/?p=193</guid>
		<description><![CDATA[Si antes de ser padre alguien con poder de clarividencia me hubiese dicho que un día celebraría con sincera alegría el hecho de que un Homo Erectus de sexo masculino haya hecho sus deposiciones sólidas con éxito y satisfactoriamente, o que el mismo primate superior ha lanzado un potente eructo con aroma agrio de leche, [...]


Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/21/sobre-la-crueldad-de-los-ninos-y-la-nariz-de-mi-tia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía'>Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/08/te-matare-bellota/' rel='bookmark' title='Permanent Link: ¡Te mataré&#8230; Bellota!'>¡Te mataré&#8230; Bellota!</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología'>Ideología</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología (versión remasterizada)'>Ideología (versión remasterizada)</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/09/22/el-aprendiz-de-brujo-y-el-gen-psicoactivo-de-la-maternidad-espanola/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El Aprendiz de Brujo y el gen psicoactivo de la maternidad española'>El Aprendiz de Brujo y el gen psicoactivo de la maternidad española</a></li>
</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-195" title="cagando" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/10/cagando.jpg?w=224" alt="cagando" width="224" height="300" />Si antes de ser padre alguien con poder de clarividencia me hubiese dicho que un día celebraría con sincera alegría el hecho de que un <em>Homo Erectus</em> de sexo masculino haya hecho sus deposiciones sólidas con éxito y satisfactoriamente, o que el mismo primate superior ha lanzado un potente eructo con aroma agrio de leche, seguido de una sonata de flatulencia auténtica y generosa, me hubiese reído mucho, además de apelar a la ciencia para descalificar completamente la profecía. Sin embargo, en esta vida he pecado muchas veces de absoluta certeza, para luego, años, meses o incluso días más tarde, verme obligado a retractarme internamente (nunca estuve demasiado dispuesto a reconocer en público una falla tectónica de tal calibre en mi sistema de creencias).</p>
<p>Ahora bien, esto me llevó a pensar en el asco. El asco es abstracto, caprichoso. Un día te da asco algo que al día siguiente eres capaz de desear con toda tu alma. De niño no te da asco nada. En principio un gatito bebé es tan acariciable como una bola de pelusa del ombligo, aunque no es difícil darse cuenta de que las bolas de pelusa son menos agradecidas, y no saben jugar a casi nada. A lo primero que te enseñan a tenerle asco es a tu propia caca. Es justo en el momento en el que dejas los pañales y aprendes a caminar. El mundo se abre ante ti como un paraíso lleno de cosas curiosas, de texturas que reconocer, de sabores que intentar, de sensaciones para percibir. Como es lógico, vas por ahí, caminando como puedes debido a lo precario del equilibrio incipiente, intentando tocarlo todo, aprenderlo, descifrar cada superficie de cada objeto que se te cruza. Y dos pasos atrás te persigue tu madre, blandiendo el grito de guerra preferido de los adultos: <em>“¡No, caca!”</em>. Y claro, como has aprendido a tenerle asco a tu propia caca, la de los demás es sensiblemente más asquerosa. Este proceso es responsable de una confusión científica que mina el inicio del proceso de aprendizaje de la mayoría de los niños. Hasta que estudian el aparato digestivo de los mamíferos, suelen creer que la caca es una sustancia mutante, que se camufla adoptando las formas caprichosas de diversas clases de basura u objetos inertes, y que todos esos objetos y formas de caca deben ser rechazados con igual cantidad de asco por los sujetos activos. Hasta que un día, un maestro de primaria explica las maravillas del tracto digestivo y el bolo alimenticio, y entonces un chispazo ilumina la oscuridad: <em>“¡Ah! ¡Pero entonces la caca solamente es mierda!”.</em></p>
<p><span id="more-193"></span>Un día, cuando eres un poco más grande, y estás demasiado ocupado librando la batalla del <em>“No, caca”</em> con tus progenitores, mientras te tomas un respiro, aferrado a la pata de una mesa, buscando qué tocar sin que te digan las dos palabras mágicas, distraídamente te metes un dedo en la nariz, y compruebas que sale una sustancia gelatinosa de un atractivo color que abarca toda la gama de verdes, y además de variadas texturas, desde un verde agua casi líquido hasta un verde oliva con formas rígidas y consistencia crocante. Lo pruebas, y descubres que los mocos son saladitos y sabrosos. Encantado con el hallazgo, vas por ahí con un moco en la punta del dedo índice, invitando a tus seres queridos: <em>“Prueba, prueba, están buenos”</em>. Al menos eso fue lo que hizo Pablo (lamentablemente no recuerdo mi caso particular), hasta que cumplimos con nuestro deber de padres, diciéndole que eso también es caca, y enseñándole a tener asco de sus propios mocos.</p>
<p>Aunque no sea capaz de recordar mi propio descubrimiento con respecto a las mucosas nasales (sí recuerdo claramente la actividad exploradora y el pecado secreto de saborearlos cuando nadie me veía), mi memoria sí que retiene alguna que otra experiencia interesante relativa al asco. Con doce años, es decir, aún en la escuela primaria, percibía a los <em>Homo Erectus</em> de sexo femenino como seres incomprensibles, la mayoría de las veces quejosos y molestos, que sin embargo tenían un misterio que – sabía yo – algún día querría desentrañar. Mientras tanto, cuanto más lejos mejor. De repente, por ventura de algún proceso aún excluido de mi entonces pobre espectro científico, las niñas molestas y quejosas de mi clase comenzaron a redondearse, a adquirir relieves morfológicos misteriosos, atractivos, sumamente interesantes. Casi al mismo tiempo que la mutación geológica de sus cuerpos tenía lugar, perdían completamente el interés por nosotros, y se fijaban en chicos más grandes. Era una injusticia, justo cuando empezaban a dejar de ser un incordio, nos rechazaban sin explicaciones ni escrúpulos.</p>
<p>Con trece años recién cumplidos, mis amigos y yo estábamos obsesionados con la idea de besar a una chica por primera vez. Hablábamos continuamente de eso, y si bien el discurso formal era decidido y valiente, íntimamente la idea de besar a alguien me aterraba. Supongo que el rechazo ancestral, el <em>“No, caca”</em> machacado y vuelto a machacar durante tantos años, de alguna manera me hacía sentir bastante asco hacia las secreciones ajenas de cualquier tipo y naturaleza. No dejaba de imaginar, angustiado y en solitario, una enorme boca, roja y húmeda, en 3D. La gigantesca lengua, cubierta por pequeñas manchas blancas de distribución aleatoria, provocaba mares de saliva, en la que flotaban restos de pollo, lechuga y semillas de sésamo, y cuyas olas tóxicas rompían contra afiladas escolleras de dientes torcidos y manchados, mientras se abría y cerraba expulsando vientos fétidos de carne vacuna en descomposición, y vapores clorhídricos producto de los procesos digestivos. En esas estaba cuando, una tarde en que nos habíamos hecho <em>La Rata</em> del colegio, vagaba por el Parque Lezama con una compañera de curso (la llamaremos Alejandra, para no caer en el chismorreo) que ya había experimentado por completo su correspondiente mutación, y no paraba de lanzarme signos seductores. <em>Lenguaje corporal</em>, que le llaman ahora. Nos sentamos tranquilamente bajo un ombú, hablando de cualquier cosa, mientras yo luchaba internamente entre el atractivo de sus labios y el fantasma de su gigantesca boca en 3D con olor a podrido, no, caca. Moría por besarla, y no podía con mi asco. Finalmente, como la cosa no avanzaba, ella tomó la iniciativa.</p>
<p>Una violenta conmoción se apoderó de mi centro de gravedad, haciéndome sentir auténtico miedo a mi reacción al asco, justo en el momento en que su boca invadía la mía. Una brisa fresca se llevó el asco de allí, y descubrí que a pesar de la terriblemente fea vida microscópica que habita las secreciones bucales, y lo poco decoroso de la función trituradora de alimentos de la boca, y de los residuos que esa función genera, besar a una chica era una actividad poderosamente estimulante, que además de bonito, romántico y sumamente dulce, también producía una serie de reacciones fisiológicas y de secreciones corporales diversas, en forma de sudor frío repentino, y algunas otras menos decorosas. La imagen de la boca gigante desapareció para siempre.</p>
<p>Pero volvamos al asco. Unos años más tarde, la aterradora frecuencia con la que me veía obligado a asistir a alguno de mis amigos, impelido a vomitar por beneficio de una borrachera cruel, me hizo sufrir constantemente arcadas involuntarias, y a pesar de lo habitual de tan provechoso ejercicio, no lograba superar el tremendo asco que el vómito ajeno me producía.</p>
<p>Así llegué a los treinta años, convencido de que el asco a la caca, tan bien enseñado por mis mayores, y el asco al vómito ajeno eran absolutamente insuperables, estaban arraigados en mi forma de ser y de vivir. Lo cual no dejaba de ser una ventaja, porque después de todo es bastante indiscutible que ambas cosas son asquerosas.</p>
<p>Sin embargo, una vez más, la paternidad echó por tierra algunas de mis convicciones más profundas, y una mañana de primavera, mientras estábamos en la terracita de un bar dándole a Pablo su puré de frutas, cucharada a cucharada, el pobrecito se atragantó. Me dí cuenta de que iba a vomitar una fracción de segundo antes de que lo hiciese, y como estábamos en la calle, sin ropita de recambio, e íbamos a alguna parte, sin ni siquiera dudarlo, puse ambas manos debajo de su boca, formando un cuenco, y permití que descargara sobre mis manos el contenido completo de su estómago. En ese instante aprendí dos cosas. La primera fue que es absolutamente impresionante el volumen de materia que cabe en el estómago de un niño de un año y poco, aún siendo flaquito y pequeñajo. La segunda fue que la paternidad es un momento tan clave en la vida de una persona, que puede que sin darte cuenta descubras que has cambiado por completo tu escala de valores, y que lo que te hubiese parecido una tragedia y una desgracia solamente dos años antes, ahora es solamente una anécdota divertida. Si el amor por un hijo puede con el asco, que es una de las reacciones involuntarias más difíciles de controlar y que más violentamente se expresa, entonces, a partir de ahí todo puede suceder. Termino aquí, queridos lectores, no porque no tenga más asco a nada, sino porque tengo que ir a limpiarle el culito a Daniel, que acaba de hacer caca.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-123" title="PILUX" src="http://pilux.files.wordpress.com/2009/09/pilux.gif" alt="PILUX" width="132" height="37" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Faprendizdebrujo.net%2F2009%2F10%2F01%2Fsobre-la-evolucion-del-asco%2F&amp;linkname=Sobre%20la%20evoluci%C3%B3n%20del%20asco"><img src="http://static.addtoany.com/buttons/share_save_256_24.png" alt="Share" /></a></p>


<p>Artículos relacionados:<ol><li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/11/21/sobre-la-crueldad-de-los-ninos-y-la-nariz-de-mi-tia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía'>Sobre la crueldad de los niños y la nariz de mi tía</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/08/te-matare-bellota/' rel='bookmark' title='Permanent Link: ¡Te mataré&#8230; Bellota!'>¡Te mataré&#8230; Bellota!</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/10/26/ideologia/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología'>Ideología</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/12/19/ideologia-version-remasterizada/' rel='bookmark' title='Permanent Link: Ideología (versión remasterizada)'>Ideología (versión remasterizada)</a></li>
<li><a href='http://aprendizdebrujo.net/2009/09/22/el-aprendiz-de-brujo-y-el-gen-psicoactivo-de-la-maternidad-espanola/' rel='bookmark' title='Permanent Link: El Aprendiz de Brujo y el gen psicoactivo de la maternidad española'>El Aprendiz de Brujo y el gen psicoactivo de la maternidad española</a></li>
</ol></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://aprendizdebrujo.net/2009/10/01/sobre-la-evolucion-del-asco/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>12</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
